Penny Dreadfuls, 1875 · page 215 of 400
Varney El Vampiro — page 215: what you’re looking at
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Con toda la excitacion impetuosa de la juventud, no habia para él nada que se presentara con colores tan tristes y desagradables como una imputacion contra su valentia. —Le mostraré a ese vampiro, si es que lo es —dijo—, que no tengo miedo de encontrarme con él, y solo, también, a su propia hora: a medianoche, incluso cuando, si sus poderes sobrenaturales tienen mayor fuerza que en cualquier otro momento, él pueda intentar, si se atreve, usarlos. Charles decidid ir armado y, con el mayor cuidado, carg6 sus pistolas y las dejo preparadas para usarse cuando llegara el momento de dirigirse al lugar del parque mencionado especificamente en la carta. Ese lugar lo conocia perfectamente. En realidad, nadie podia pasar un solo dia en Bannerworth Hall sin notarlo, tan prominente era aquel roble podado, que se alzaba solo, con el hermoso césped verde que lo rodeaba. Cerca estaba la laguna mencionada, que en realidad era un estanque de peces, y un poco mas alla empezaba la arboleda espesa, en cuyas intrincadas sombras se suponia que Sir Francis Varney —o el vampiro— habia desaparecido después de la reanimacion de su cuerpo durante la luna Ilena. Ese sitio podia verse desde varias ventanas de la casa, de modo que si la noche resultaba ser muy clara, y alguno de los habitantes del Hall sentia curiosidad por mirar desde esas ventanas, sin duda podria ver el encuentro entre Charles Holland y el vampiro. Esto, sin embargo, no era algo que Charles considerara de importancia, cualquiera fuese el significado que pudiera tener para Sir Francis Varney; apenas le dio importancia. Se sentia mas tranquilo ahora que todo parecia disponerse para que pudiera obtener algun tipo de explicaci6n con ese ser misterioso que tan efectivamente habia logrado destruir su paz mental y sus esperanzas de felicidad. —Esta noche lo obligaré a declararse —pensd Charles—. Me dira quién y qué es realmente, y por algun medio procuraré poner fin a estas horribles persecuciones que ha sufrido Flora. Este pensamiento elev6 notablemente el animo de Charles, y cuando volvi6 a buscar a Flora, como ahora lo hizo, ella se sorprendio de verlo mucho mas tranquilo y aliviado, algo que se mostraba claramente en su actitud, en comparacion con lo inquieto que habia estado hacia tan poco tiempo. —Charles —dijo ella—, j qué ha sucedido para darte tal impulso de 4nimo? —Nada, querida Flora, nada; pero he estado procurando apartar de mi mente todos los pensamientos sombrios y convencerme de que en el futuro tu y yo, amada mia, podemos aun ser muy felices. —QOh, Charles, si yo pudiera creerlo... —Esfuérzate, Flora, por creerlo. Recuerda cuanto depende nuestra felicidad de nosotros mismos, Flora, y que, deje el destino hacer lo peor que quiera, mientras seamos fieles el uno al otro, tendremos compensacion para todo mal. —Oh, en verdad, Charles, esa es una dulce compensacion. —Y es bueno pensar que ninguna circunstancia, salvo la muerte misma, puede separarmos. —Cierto, Charles, cierto, y estoy ahora mas que nunca obligada a mirarte con un corazon amante; porque, {no te has aferrado generosamente a mi bajo circunstancias que, si alguna pudiera justificarte en romper los lazos que nos unian, seguramente lo habrian hecho por completo”? CONniluCEOOOlKS.€O _~