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Penny Dreadfuls, 1875 · page 207 of 400

Varney El Vampiro — page 207: what you’re looking at

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Varney El Vampiro — page 207: Penny Dreadfuls, 1875

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

—Bien, pues, cuando un joven irreflexivo cree tener fundamento para una querella con alguien, no se sorprendera de que quiera arreglarlo a golpes. —En absoluto. —Bien; y yendo al punto, mi sobrino, Charles Holland, tiene la intenci6n de batirse con usted. —jAh! —Usted se lo toma con una temeraria calma. —Querido sefior, {por qué habria de inquietarme? No es mi sobrino, ya ve usted. No tendré por ello causa particular alguna, aparte de esos sentimientos de compasiOn que, espero, habitan en mi pecho como en el de cualquier otro. —({A qué se refiere? —Pues que es un joven, como usted dice, que recién entra en la vida, y no puedo evitar pensar que seria una lastima segarlo como a una flor en el capullo tan pronto. —Ah, jentonces esta usted ya seguro de rematarlo, eh? —QQuerido sefior, considérelo; podria ser muy molesto, en verdad; ya sabe que los j6venes son impetuosos y problematicos. Incluso si solo lo dejara lisiado, podria ser una molestia continua e incesante para mi. Creo que me veria, en cierto modo, compelido a darle fin. —jCaray! —Como usted dice, sefior. —DMaaldita sea su confianza, sefor vampiro, 0 sea cual sea el extrafio pez que sea usted. —Al|mirante Bell, jamas le pedi que viniera y me acogiera con tanta cortesia para luego insultarme. — {Pues por qué habla usted de dar fin a un hombre mejor que usted? Maldicion, {qué diria usted si le cortaran a usted la cabeza? —QOh, en cuanto a mi, buen sefior, eso ya es otra cosa. Darme fin a mi es muy dudoso. Sir Francis Varney esbozo una extrafia sonrisa al hablar y nego con la cabeza, como si se hubiera propuesto una proposicion tan extraordinaria y extravagante que apenas valiera la pena que alguien de sentido comtn se molestara en esperar tal cosa. El almirante sintio un fuerte impulso de enfurecerse, pero reprimio la idea tanto como pudo; aunque, de no ser por la curiosa luz verdosa que entraba por las persianas, su enrojecida faz habria bastado para manifestar el estado de animo en que se hallaba. —Senor Varney —dijo—, todo esto viene al caso; pero, en cualquier caso, si tuviera algun peso, podria influir considerablemente para decidirle a aceptar los términos que le propongo. —({Cuales son, sefor? —pregunto Varney. —QQue me permita abanderar la querella de mi sobrino Charles y que me encuentre con usted en su lugar. —({ Que usted se enfrente a mi? —Si; ya me he medido con hombres mejores en mas de una ocasi0n. No deberia hacerle diferencia alguna. —No lo sé, almirante Bell. Por lo comutn, en un duelo, a uno le gusta vérselas con quien tuvo el malentendido, sea cual fuere el motivo. —Hay algo de razon, lo sé, en lo que dice; pero, ciertamente, si yo estoy dispuesto, usted no tiene por qué objetar. —j{ Y su sobrino esta dispuesto a trasladar asi el peligro y la tarea de vengar sus propias querellas a sus hombros? CONniluCEOOOlKS.€O _~