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Penny Dreadfuls, 1875 · page 203 of 400

Varney El Vampiro — page 203: what you’re looking at

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Varney El Vampiro — page 203: Penny Dreadfuls, 1875

A restored page from Penny Dreadfuls, 1875. Page through the whole issue in the reader above.

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

Los ojos del viejo almirante brillaron, y mir6 cOmicamente a Charles al decir: —Ya sé por donde vas. —({ Qué harias, tio’? —jLucharia con él! —jSabia que dirias eso, y precisamente eso es lo que yo quiero hacer respecto a Sir Francis Varney! —Bien, muchacho, no sé si puedes obrar mejor. Debe de ser un sinvergiienza atroz, sea vampiro O no; asi que si sientes que te ha insultado, enfréntalo sin falta, Charles. —Me alegra mucho, tio, ver que compartes mi punto de vista —dijo Charles—. Sabia que si mencionaba tal cosa a los Bannerworth, harian todo lo posible por disuadirme. —Si, sin duda; porque todos estan poseidos por un extrafio miedo a los poderes vampiricos de ese hombre. Ademas, si un hombre va a pelear, cuanto menos gente se lo cuente, sin duda mejor, Charles. —Creo que eso es asi, tio. Si venciera a Varney, muy probablemente se pondria fin de inmediato a las innumerables e incOmodas intrigas de los Bannerworth con respecto a él; y si él me venciera, bueno, al menos habré hecho un esfuerzo por rescatar a Flora del terror que le inspira ese hombre. —yY entonces él tendra que pelear conmigo —afadio el almirante—, asi que, en todo caso, tendra dos oportunidades, Charles. —No, tio, eso, ya sabes, no seria del todo justo. Ademas, si yo cayera, te lego solemnemente a Flora Bannerworth para que la cuides. Temo mucho que los asuntos pecuniarios del pobre Henry —por ninguna falta suya, Dios sabe— estan en muy mal estado, y que Flora pueda llegar a necesitar un amigo amable y capaz. —No temas, Charles. La joven nunca faltara a nada mientras el viejo almirante tenga una bala en la escotilla. —Gracias, tio, gracias. Tengo sobradas razones para conocer y poder confiar en tu naturaleza amable y generosa. Y ahora, ;sobre el desafio? —KEscribelo tu, muchacho, y yo lo firmaré. —({Me secundaras, tio? —Claro que si. No confiaria en nadie mas para hacerlo bajo ningun concepto. Deja todos los arreglos en mis manos, y te secundaré como debe hacerse. —REntonces lo escribiré enseguida, porque he recibido de ese hombre —o demonio, sea lo que sea— agravios que no puedo tolerar. Su visita a la habitacion de la mujer que amo, por si sola, constituiria un motivo suficiente de acci6n. —Yo diria que si, muchacho. —yY después de esta historia corroborativa sobre la herida, no puedo dudar ni un instante de que Sir Francis Varney es el vampiro, 0 quienquiera que lo personifique. —KEso esta claro, Charles. Vamos, escribe tu desafio de una vez, muchacho, y damelo. —Lo haré, tio. Charles se mostr6 algo sorprendido, aunque complacido, por la rapida aquiescencia de su tio en que se batiera con un vampiro; pero atribuy6 aquel hecho a los habitos del viejo marino, tan acostumbrado a disputas y conflictos personales de todo tipo, que no concedia a tales asuntos la importancia que les daban las personas miéas_pacificas. De haber visto, mientras escribia la nota para Sir Francis Varney, el rostro del almirante y la expresiOn astuta que lo animaba, tal vez habria sospechado que aquella aquiescencia en el duelo no era mas que aparente. Pero eso se le escap6; y, unos minutos después, ley6 ante su tio la siguiente carta: CONniluCEOOOlKS.€O _~