Penny Dreadfuls, 1875 · page 183 of 400
Varney El Vampiro — page 183: what you’re looking at
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—Debes contener tu impaciencia; antes debemos resolver lo del nifo, y para entonces hara mas tiempo que el conde haya muerto, y no escandalizaremos tanto a esos tontos de corazon débil que fueron sus amigos; seria peligroso que tantos sucesos ocurriesen en el mismo periodo. —Haras lo que creas conveniente; pero lo primero sera, quitar discretamente de en medio a ese ingenioso doctor. —Debo ingeniar que lo apresen y lo lleven a las minas. —Debajo de la torre en que vive hay una trampilla y una boveda, desde la cual, por medio de otra trampilla y otra boveda, sale un largo pasadizo subterraneo que conduce a una puerta que desemboca en un extremo de las minas; junto a ese extremo viven varios hombres a quienes deberas dar algun incentivo, y ellos, de acuerdo, lo apresaran y le haran trabajar. —~Y sino trabaja? —Pues lo azotaran de tal manera que temera incluso la sola amenaza de que se repita el castigo. —KEso servira. Pero creo que ese digno doctor enloquecera de ira y malicia; sera como un tigre enjaulado. —Pero lo despojaran de dientes y garras —respondio la condesa, sonriendo—-; asi tendra tiempo para arrepentirse de haber amenazado a sus empleadores. a 8 Pasaron algunas semanas, y el conde de Morven logro entablar trato con el doctor. Parecian desconocerse por completo, aunque cada uno sabia quién era el otro; el doctor, creyendo su disfraz impenetrable, se hallaba tranquilo. —Honorable doctor —le dijo un dia el conde—, sin duda en sus estudios habra llegado a conocer muchos de los secretos de la ciencia. —Los conozco, senor conde; puedo decir que hay pocos que no sean del dominio del padre Aldrovani. He pasado muchos afios en la investigacion. —jEn serio! —Si; la lampara de medianoche ardia hasta que el glorioso sol alcanzaba el horizonte y devolvia el dia, y sin embargo podia hallarme junto a mis libros. —Esta bien; hombres como usted deben conocer el valor de los metales mas puros y preciosos que produce la tierra. —Conozco solo uno: jel oro! —Eso quiero decir. —Pero es duro de obtener del seno de la tierra, del corazon de estas montafas que nos rodean. —Si, es cierto. {Pero no sabe usted que los duefios de este castillo y estas tierras poseen esas minas y las explotan’? —Creo que si; pero pensé que habian dejado de trabajarlas hace algunos afios. —jOh, no! Eso se dijo para enganar al gobierno, que reclamaba tanto de sus productos. —jAh! Ya veo. —Y desde entonces las han explotado en privado, y guardan lingotes de oro en las bovedas de este... —({ Aqui, en este castillo? —Si; debajo de esta misma torre —la menos frecuentada—,, la mas fuerte y perfectamente inexpugnable por todos lados, salvo por el castillo; se coloco alli para el depdsito mas seguro. _~ CONniluCEOOOlKS.€O