Penny Dreadfuls, 1875 · page 180 of 400
Varney El Vampiro — page 180: what you’re looking at
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—(j Has venido’? —He venido. —Ya ves que no puedes cumplir tu amenaza. Mi esposo, el conde, contrajo una enfermedad putrida y ha muerto. —Cierto que no puedo hacer lo que pretendia, informar a tu marido de tus devaneos; pero puedo hacer algo igual de eficaz, que te causara la misma molestia. — Ah, si? —Si, puedo difundir rumores. —Puedes. —yY esos rumores podrian arruinarte. —Podrian. —({ Qué piensas hacer? ;Deseas que sea tu enemigo o tu amigo? Puedo ser cualquiera de los dos, segun mi voluntad. —({ Y tu quieres ser uno u otro? —pregunto la condesa con tono indiferente. — Si rechazas mis condiciones, puedo convertirme en un enemigo implacable; si las aceptas, seré un amigo util y un aliado —dijo el desconocido. —{ Y qué harias si fueras mi enemigo? —pregunto la condesa. —No me corresponde revelarte mis propdsitos —respondi6 el hombre—, pero te diré esto: el arruinado conde de Morven es tu amante. —{Y bien? —yY ademas, fuiste la causa de la muerte de tu esposo. —, Como te atreves, senor...” —Me atrevo a decirlo, y también a afirmar que el conde de Morven me compro el veneno, que te lo entrego, y que tu se lo diste a tu marido, el conde. —{Y qué harias si fueras mi amigo? —pregunto la condesa con el mismo tono, sin mostrar emocion alguna. —NMe abstendria de hacer todo eso; incluso podria librarte de quien se interponga en tu camino cuando te deshagas del conde de Morven, como sin duda haras, porque lo conozco demasiado bien para pensar lo contrario. —({Deshacerme de él? —Exactamente como te deshiciste del viejo conde. —Entonces acepto tus condiciones. —(jEstamos de acuerdo, pues’? —Si, completamente. —Bien. Entonces debes asignarme unas habitaciones en alguna torre, donde pueda dedicarme a mis estudios en tranquilidad. —Te veran y te reconoceran; todo saldra a la luz. —No, tranquila, me cuidaré de eso. Puedo disfrazarme lo bastante como para que nadie me reconozca, y puedes decir que soy un fildsofo, un nigromante o lo que prefieras; nadie se acercara a mi, el miedo los mantendra alejados. —Muy bien. —iY el oro? —Te lo entregaré tan pronto como me sea posible. El conde puso todos sus tesoros a buen recaudo, y lo Unico que puedo obtener son las rentas cuando venzan. —Esta bien; pero asegurate de hacerlas llegar. Mientras tanto, tendras que mantenerme, pues he venido con la firme intenci6n de quedarme aqui, 0 en alguna ciudad cercana. — Ah, si? CONniluCEOOOlKS.€O _~