Penny Dreadfuls, 1875 · page 177 of 400
Varney El Vampiro — page 177: what you’re looking at
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—Fres parcial, Charles. —No lo soy. Es cierto que la miro con ojos de amante, pero también con los de la mas sincera observacion. —Bien, hablaré con ella sobre ver a tu tio y te avisaré. No dudo que no le desagradara conocer a alguien que ocupa tan alto lugar en tu estima. Los dos jOvenes se separaron entonces: Henry fue a buscar a su hermosa hermana, y Charles se dispuso a contarle a su tio los extrafios sucesos relacionados con Varney, el vampiro. CAPITULO XIX FLORA EN SU HABITACION. SUS MIEDOS. EL MANUSCRITO. UNA AVENTURA. Henry encontro a Flora en su habitacion. Ella estaba sumida en profundos pensamientos cuando él Ilam6 suavemente a la puerta; pero su estado de excitacion nerviosa era tal, que incluso esa simple llamada basto para arrancarle un grito de sobresalto. —{Q... quién esta ahi? —pregunt6 con voz llena de terror. —Soy yo, querida Flora —dijo Henry. Abrio la puerta al instante y, con una expresion de inmenso alivio, exclamo: —Oh, Henry, jeres ti nada mas’ — {A quién pensabas que era, Flora? Ella se estremeci0. —No... no lo sé; pero estoy tan asustada ahora, tan débil de 4animo, que el menor ruido me pone fuera de mi. —Debes, querida Flora, sobreponerte —dijo Henry—, como crei que estabas haciendo, a esa debilidad nerviosa. —Lo intentaré. {No llegaron hace poco unos desconocidos, hermano? —Desconocidos para nosotros, Flora, pero no para Charles Holland. Un pariente suyo — un tio al que respeta mucho— lo ha encontrado aqui y ha venido a verlo. —Y a aconsejarlo —dijo Flora, dejandose caer en una silla y rompiendo en llanto—; a aconseyjarlo, desde luego, que huya, como de una peste, de una novia vampira. —jCalla, calla! Por el amor de Dios, no uses jamas esa expresion, Flora. No sabes qué pufalada me das al corazon al oirtela. —Perdoname, hermano. —No digas mas, Flora. No le des vueltas. Puede ser —de hecho, es muy probable— que el pariente de Charles Holland se niegue a aprobar esa uni6n; pero confia en el coraz6n que, estoy convencido, te pertenece por completo, y que, estoy seguro, se romperia antes que renunciar a ti. Una sonrisa de dicha asom6 en el rostro palido, pero ain hermoso, de Flora, mientras exclamaba: —{Y tu, querido hermano, confias tanto en la fidelidad de Charles? —Como que Dios es mi juez, asi lo creo. CONniluCEOOOlKS.€O