Penny Dreadfuls, 1875 · page 175 of 400
Varney El Vampiro — page 175: what you’re looking at
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—Le ruego que no insinue nada semejante delante de mis buenos amigos. Dentro de una hora le explicaré todo, y podra emitir su propio juicio, con la generosidad y la nobleza que le caracterizan, sobre circunstancias que tocan tan de cerca mi honor y mi felicidad. —Pamplinas —dijo el almirante. —j{ Como dice, tio? —Ya sé que intentas engatusarme para que diga que todo esta bien. Supongo que si mi juicio y mi generosidad no aprueban el asunto, entonces seré un viejo tonto y un ganso maldito, jeh? —Ahora, tio. —Ahora, sobrino. —Bueno, bueno... no mas por ahora. Hablaremos de esto con calma. j;Me promete que no dira nada hasta haber escuchado mi explicacion, tio? —Muy bien. Hazla tan pronto como puedas y tan corta como puedas, eso es todo lo que te pido. —Lo haré, lo haré. Charles estaba tan ansioso como su tio por abordar el asunto, del que tenia la conviccion de que alguna informacion vaga habia Ilevado al viejo hasta el Hall. Quién pudiera haberse entrometido tanto en sus asuntos como para escribirle, no podia imaginarlo. Bastaran unas pocas palabras para explicar la posici6n exacta en que se hallaba Charles Holland. Se le habia dejado una considerable suma de dinero, pero con la condicion de que no podria entrar en posesion de ella hasta un ano después de alcanzar la edad que comunmente se denomina de discreci6n, es decir, los veintitin afios. Su tio, el almirante, era el fiduciario de su fortuna, y con rara prudencia habia obtenido la activa y celosa ayuda de un profesional de gran honor y prestigio para maneyjar el asunto. Este caballero le habia aconsejado que, durante los dos afios comprendidos entre los veintiuno y los veintidos, Charles viajara, ya que en la sociedad inglesa se veria en una posiciOn incOmoda: siendo mayor de edad, pero todavia sin disponer de su patrimonio. En tales circunstancias —razonaba el abogado—, un joven, a menos que posea una discrecion muy poco comutn, casi con seguridad se vera terriblemente comprometido con prestamistas. Al ser ya legalmente mayor, sus pagarés y sus letras tendrian plena validez, y se hallaria en una situaciOn diez veces peor que la de un rico menor de edad. Todo esto fue debidamente explicado a Charles, quien, mas entusiasmado que otra cosa, acepto con gusto la idea de vagar dos anos por el continente, donde podria visitar tantos lugares que, para un joven culto y de imaginacion viva como él, estaban Ilenos de las mas encantadoras evocaciones. Pero el encuentro con Flora Bannerworth produjo en sus sentimientos una revolucion completa. El lugar mas querido y dulce de la tierra se volvi6 aquel donde ella habitaba. Cuando los Bannerworth se marcharon y lo dejaron en el extranjero, no supo qué hacer consigo mismo. Todo, absolutamente todo aquello que antes le resultaba placentero, se volvi6 detestable. En poco tiempo estaba, en efecto, completamente “agotado”, y entonces resolvio regresar a Inglaterra y encontrar de inmediato al objeto de su afecto. Apenas tomo esa resolucion, su salud y su animo regresaron, y, tan rapido como le fue posible, se encamino hacia sus costas natales. Faltaba tan poco para cumplirse los dos afios que decidi6 no comunicarse ni con su tio, el almirante, ni con el profesional en quien tanto confiaba. En el Hall se consideraba perfectamente seguro de cualquier interrupcion, y asi habria sido, de no ser por aquella carta CONniluCEOOOlKS.€O _~