Penny Dreadfuls, 1875 · page 154 of 400
Varney El Vampiro — page 154: what you’re looking at
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—Muy bien —dijo Jack, dejando el vino sobre la mesa y retirandose al otro extremo de la habitacion, recordando para si mismo que no lo Ilamaron grandul6n en cierta ocasion, cuando las balas silbaban y estaban brazo a brazo con Dios sabe quién. —Ahora, sefor abogado —dijo el almirante Bell, que tenia gran parte de los habitos de un marinero rudo—. Ahora, senor abogado, un brindis primero por nuestro mejor conocimiento mutuo, jmaldita sea si no le agradas! —Es usted muy amable, sefior. —Para nada. Hubo un tiempo en que habria preferido invitar a un joven tiburon a cenar en mi camarote antes que a un abogado, pero empiezo a ver que puede haber tipos decentes y buenos en la ley; asi que, buena suerte para usted, y no le faltara ni amigo ni botella mientras el almirante Bell tenga un trago en el armario. —jMentira! —dijo Jack.’ —jMaldita sea! {Qué quieres decir con eso? —rugi6 el almirante, furioso. —No le hablaba a usted —grit6 Jack, unas dos octavas mas alto—. Son dos chicos en la calle pretendiendo que van a pelear, y sé muy bien que no lo haran. —jCallate! —Me voy. No me dijeron que me callara cuando nuestras cabezas estaban siendo silbadas en Beyrout. —No le hagas caso, senor abogado —anadio el almirante—. No sabe de lo que habla. No le haga caso. Continue y cuénteme todo lo que sepa sobre... —jEl vampiro! —jAh! Siempre olvido los nombres de los peces extranos. Supongo que, después de todo, sera algo del orden de las sirenas, {no? —Eso no puedo decirlo, sefior; pero ciertamente la historia, con todos sus dolorosos pormenores, ha causado una gran sensacion en todo el pais. —jDe veras! —Si, sefior. Escuchara cOmo ocurrid. Parece ser que una noche la senorita Flora Bannerworth, joven de gran belleza y respetada y admirada por todos los que la conocian, fue visitada por un ser extrafo que entro por la ventana. —Caray —dijo Jack—, si no hubiera sido yo, desearia que lo hubiera sido. —Tan petrificada estaba de miedo —continu6o el abogado— que solo tuvo tiempo de asomar medio cuerpo fuera de la cama y dar un grito de alarma, cuando el extrafo visitante la agarro con sus brazos. —jMaldita sea mi coleta! —dijo Jack—. ; Vaya escandalo tuvo que haber habido, sin duda! —({Veis esta botella? —rugi6 el almirante. —Por supuesto que la veo; creo que ya es hora de que vea otra. —jBribon! Te haré sentirla en esa cabeza estupida tuya si interrumpes de nuevo a este caballero. —No sea violento. —Bien, como decia —continu6 el abogado—,, por gran fortuna logro gritar, lo que alerto a toda la casa. La puerta de su camara, que estaba cerrada, fue forzada. —Si, Si... —jAh! —egrit6 Jack. !03 Gammon: Charla y parloteo enganoso (OED). CONniluCEOOOlKS.€O