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Penny Dreadfuls, 1875 · page 137 of 400

Varney El Vampiro — page 137: what you’re looking at

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Varney El Vampiro — page 137: Penny Dreadfuls, 1875

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

—QQuerida Flora, ;ahora seguramente no hablaras ya de alejar de ti al honesto corazon que te ama? —jSilencio, Charles, silencio! —dijo ella—. Encuéntrame dentro de una hora en el jardin, y hablaremos de esto. —Esa hora me parecera una eternidad —dijo él. Henry, habiendo tomado la determinacion de ver a Sir Francis Varney, no perdi6 tiempo en ponerla en ejecucion. A petici6n del propio senor Marchdale, lo Ilev6 consigo, ya que era deseable contar con una tercera persona presente en el tipo de negociaciOn que se estaba llevando a cabo. La finca que habia adquirido recientemente la persona que se hacia llamar Sir Francis Varney, y que, segun el rumor comun, habia comprado, era pequefia pero completa, y estaba tan cerca de los terrenos vinculados a Bannerworth Hall que un breve paseo pronto coloco a Henry y al senor Marchdale frente a la residencia de este caballero, quien habia mostrado un sentimiento tan amable hacia la familia Bannerworth. —({Has visto a Sir Francis Varney? —pregunto Henry a Marchdale mientras tocaba el timbre de la puerta. —No, jy tu? —No, nunca lo he visto. Es algo incOmodo que ambos seamos completos extrafios a su persona. —Podemos, no obstante, enviar nuestros nombres; y, por la gran cortesia que refleja su carta, no tengo duda de que recibiremos la recepciOn mas caballerosa de su parte. Un criado con un uniforme elegante aparecio en la verja de hierro, que se abria hacia un césped frente a la casa de Sir Francis Varney, y a este doméstico Henry le entreg6 su tarjeta, en la que habia escrito también, a lapiz, el nombre del senor Marchdale. —Si su amo —dijo— se encuentra en casa, nos agradara verlo. —Sir Francis esta en casa, sehor —fue la respuesta—, aunque no muy bien. Si desean pasar, los anunciaré ante él. Henry y Marchdale siguieron al hombre hasta una sala de recepcion bastante elegante, donde se les pidi6 esperar mientras se anunciaban sus nombres. — Sabe si este caballero es baronet 0 simplemente caballero? —dijo Henry. —Realmente no lo sé; nunca lo he visto en mi vida, ni habia oido de él antes de que viniera a este vecindario. —He estado demasiado ocupado con los dolorosos sucesos de esta casa para conocer a nuestros vecinos. Me atrevo a decir que el senor Chillingworth, si hubiéramos pensado en preguntarle, habria sabido algo sobre él. —Sin duda. Este breve coloquio termino cuando el criado dijo: —Mi amo, caballeros, no se encuentra muy bien; pero me pide que les presente sus mejores saludos y que les diga que se siente muy complacido con su visita y que estara encantado de verlos en su estudio. Henry y Marchdale siguieron al hombre por una escalera de piedra y luego fueron conducidos a través de un amplio salon hacia uno mas pequefo. Habia muy poca luz en esta habitaci6n pequefia; pero en el momento de su entrada, un hombre alto que estaba sentado se levanto y, tocando el cordon de una persiana, la levant6 en un instante, dejando pasar un amplio resplandor de luz. Un grito de sorpresa, mezclado con terror, salid de los labios de Henry Bannerworth: jel original del retrato del panel estaba ante él! Alli estaba la alta estatura, el rostro largo y palido, los dientes ligeramente prominentes, los ojos oscuros y lustrosos, aunque algo sombrios; la expresion de los rasgos —todo era igual. CONniluCEOOOlKS.€O