Penny Dreadfuls, 1875 · page 124 of 400
Varney El Vampiro — page 124: what you’re looking at
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Después de colocarse el panel con el retrato en su sitio, parecia que se habian insertado piezas de moldura a su alrededor, lo que lo mantenia en posicion; y fue la fractura de una de esas piezas lo que primero habia llamado la atencidn de Charles Holland sobre la posibilidad de que el cuadro hubiera sido movido. Le resultaba evidente que tendria que retirar por lo menos dos de esas molduras antes de poder esperar sacar el panel, y estaba considerando como lograrlo cuando, de pronto, lo sobresalt6 un golpe en la puerta de su habitacion. Hasta ese repentino llamado no se dio cuenta de lo tenso que estaba. Era un golpe extrano —unico, uno solo—, como si alguien pidiera entrar procurando llamar su atenci6n con el menor ruido posible, para no despertar a nadie mas. —Adelante —dijo Charles, pues sabia que no habia echado el cerrojo—-; adelante. No hubo respuesta; pero, tras una breve pausa, se repitid el mismo suave golpe. De nuevo exclamo: —Adelante—, pero quienquiera que fuese parecia decidido a que la puerta se abriera para él, sin moverse desde fuera. El golpe sono por tercera vez, y Charles, que ya estaba muy cerca de la puerta —pues se habia aproximado en silencio con la intencion de abrir—, la abrio de par en par al oir aquel tercer y misterioso llamado. No habia nadie. En un instante cruzo el umbral hacia el corredor, que se extendia a derecha e izquierda. Por una ventana, en uno de sus extremos, entraban los rayos de la luna, de modo que habia luz Suficiente; pero no vio a nadie. En verdad, estaba seguro de que buscar seria inutil, pues habia abierto la puerta casi al mismo tiempo que oyod el ultimo toque. —Es extrahio —dijo, quedandose unos momentos en el umbral—; mi imaginaci6n no podria enganarme hasta ese punto. Sin duda ha habido una llamada. Volvio lentamente a su cuarto y cerro la puerta tras de si. —Una cosa es evidente —dijo—: si he de permanecer en esta habitacion y seguir sometido a tales molestias, no conseguiré descanso alguno, y pronto acabaré exhausto. Aquel pensamiento era de lo mas irritante, y cuanto mas reflexionaba en la posibilidad de verse finalmente obligado a renunciar a la habitaciOn que él mismo habia pedido como un favor especial ocupar, mas lo molestaba imaginar qué interpretacion podrian dar los demas a su conducta si asi lo hacia. —Pensaran que soy un cobarde —se dijo—, y que no me atrevo a dormir aqui. Tal vez no lo digan, claro esta, pero pensaran que mi aparente valentia no fue mas que una de esas demostraciones de bravata que no tengo el valor de llevar a cabo hasta el final. Tomar las cosas desde ese punto de vista era, precisamente, el modo de despertar el orgullo de un joven y decidirlo a permanecer, bajo cualquier circunstancia, donde estaba. Con un ligero rubor —que, aunque estaba solo, acudi6 a sus mejillas—, Charles Holland dijo en voz alta: —Permaneceré en esta habitacion, pase lo que pase, suceda lo que suceda. Ningun terror, real o imaginario, me hara salir de ella. Los desafiaré todos, y aqui me quedaré para desafiarlos. Volvid a oirse el golpe en la puerta, y esta vez, mas con aire de fastidio que de temor, Charles se volvi6 hacia ella y escucho. Al cabo de un minuto se repitid el golpecito, y, ya muy irritado, camino hasta la puerta, puso la mano sobre el picaporte y espero, dispuesto a abrir en el preciso instante en que se repitiera aquella demanda de entrada. No tuvo que esperar mucho. Medio minuto después Ileg6 de nuevo el sonido, y, al mismo tiempo que éste, la puerta se abri6 de golpe. CONniluCEOOOlKS.€O _~