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Penny Dreadfuls, 1875 · page 122 of 400

Varney El Vampiro — page 122: what you’re looking at

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Varney El Vampiro — page 122: Penny Dreadfuls, 1875

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

CAPITULO XII LOS TRISTES SENTIMIENTOS DE CHARLES HOLLAND. EL RETRATO. ; LO QUE SUCEDIO LA NOCHE EN EL SALON. Charles Holland deseaba estar solo, si alguna vez un ser humano lo habia deseado con tanto fervor. Sus pensamientos eran terriblemente opresivos. La revelacion que Henry Bannerworth le habia hecho venia acompanada de demasiadas circunstancias extrafas y confirmatorias como para que él pudiera considerarla, en su fuero interno, como un mero desvario producto de una imaginacion débil o trastornada. Habia encontrado a Flora en un estado de agitacion que solo podia provenir de una causa tan terrible como la que su hermano le habia mencionado, y luego, a raiz de un hecho que jamas habria podido prever, se le habia pedido que renunciara al radiante suefio de felicidad que durante tanto tiempo y con tanto arrebato habia atesorado en su corazon. jQué cierto era que el curso del amor verdadero no fluye sin tropiezos! Y, sin embargo, quien habria sospechado que pudiera surgir un obstaculo de una naturaleza semejante a la que ahora oprimia su espiritu? Flora podria haber sido voluble o falsa; él podria haber visto otro rostro mas hermoso, capaz de encadenar su fantasia y tejerle una nueva cadena para el corazon; la muerte podria haberse interpuesto entre él y la realizaciOn de sus mas hondas esperanzas; la pérdida de su fortuna podria haber hecho cruel al amor, uniendo a sus desgracias a una joven hermosa, criada entre lujos y a quien ni siquiera quienes la amaban habian permitido sentir, ni en anos recientes, las estrecheces economicas de la familia. Todo eso era posible —algunas de esas cosas, incluso, probables—, y sin embargo nada de ello habia ocurrido. Ella lo amaba aun; y él, aunque habia contemplado muchos rostros bellos y disfrutado de las radiantes sonrisas de la hermosura, jamas, ni por un momento, habia olvidado su fidelidad ni perdido su devocion hacia su querida joven inglesa. Tenia fortuna suficiente para ambos; la muerte ni siquiera habia amenazado con arrebatarle el premio de aquel noble y fiel corazon que habia conquistado. Pero habia surgido una supersticion horrible que parecia alzar de pronto un abismo infranqueable entre ellos y decirle, con voz de terrible condena: —Charles Holland, ;tomaras por esposa a una vampira? El pensamiento era espantoso. Recorrio la sombria habitaci6n de un lado a otro con pasos rapidos, hasta que se le ocurri6 que, al hacerlo, no solo estaria revelando a sus amables anfitriones lo turbado que se hallaba, sino que también podria estar perturbandolos seriamente. En cuanto penso en eso, se sento y permanecio inmovil durante largo rato. Luego dirigi6 una mirada a la vela que le habian dejado, y se encontro, casi sin darse cuenta, calculando mentalmente cuanto le duraria durante la noche. Avergonzado de sentir tales temores, pues semejante pensamiento los delataba, estuvo a punto de apagarla de un soplo, cuando sus ojos se fijaron, por casualidad, en el ahora misterioso y sumamente interesante retrato del panel. El cuadro, como pintura, estaba bien ejecutado, sin importar si era o no un retrato fiel del personaje representado. Era uno de esos retratos tan Ilenos de vida que, al mirarlos, parece que devuelven la mirada y siguen al observador con los ojos a dondequiera que se mueva. CONniluCEOOOlKS.€O