Penny Dreadfuls, 1875 · page 119 of 400
Varney El Vampiro — page 119: what you’re looking at
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— Puedes imaginar alguna otra suposicion con la cual explicar los fendmenos que te he descrito? Si puedes, por el amor de Dios, exprésala, y no encontraras a nadie que se aferre a ella con mas tenacidad que yo. —Cualquier otro tipo de aparici6n sobrenatural podria prestarse a discusi6n; pero esto, segun mi percepcion, es demasiado inverosimil, demasiado contrario a todo lo que vemos y conocemos de las leyes de la naturaleza. —Asi es. Eso mismo nos hemos repetido una y otra vez, y aun asi toda raz6n humana se ve derribada por esas pocas palabras: “Lo hemos visto.” —yYo dudaria de mis propios ojos. —Uno podria hacerlo; pero muchos no pueden estar sufriendo la misma ilusi6n. —Amigo mio, te ruego, no me hagas estremecer ante la suposiciOn de que semejante cosa pueda ser posible. —Créeme, Charles, me siento lo mas reacio del mundo a oprimir a nadie con el conocimiento de estos males; pero debes comprender claramente que puedes, con perfecto honor, considerarte ahora libre de todo compromiso que hayas asumido con Flora. —jNo, no! jPor el cielo, no! —Si, Charles. Piensa en las consecuencias de una union con una familia como la nuestra. —jOh, Henry Bannerworth! ;Puedes suponerme tan insensible a todo buen sentimiento, tan perdido para todo impulso honorable, como para expulsar de mi corazon a quien lo posee enteramente, y por un motivo como éste? —HEstarias justificado. —Friamente justificado, tal vez, por prudencia. Hay mil circunstancias en que un hombre puede estar justificado en un curso de acci6n determinado, y que, sin embargo, ese curso no sea ni honorable ni justo. Amo a Flora; y aunque estuviera atormentada por todo el mundo sobrenatural, seguiria amandola. Es mas, entonces se convierte en un deber mas alto y mas noble de mi parte el ponerme entre ella y esos males, si es posible. —Charles... Charles —dijo Henry—, no puedo, por supuesto, negarte mi cuota de elogio y admiracion por tu generosidad de sentimientos; pero recuerda que, si estamos obligados, pese a todo cuanto sentimos y pensamos en contrario, a admitir la existencia de los vampiros, {por qué no habriamos de aceptar también como verdad todo lo que se dice de ellos? —j{A qué aludes? —A esto: que quien ha sido visitado por un vampiro, y cuya sangre ha servido de horrendo festin a tal ser, se convierte, tras la muerte, en uno de esa raza espantosa, y visita a otros del mismo modo. —jEsto es una locura! —exclam6 Charles. —Y en verdad tiene toda la apariencia de serlo —dijo Henry—. jOjala pudieras, de algun modo, convencerte de que estoy loco! —Puede haber locura en esta familia —penso Charles, con una punzada de angustia tan exquisita que dejO escapar un gemido. —Ya —afiadio Henry con tristeza—, ya el influjo funesto de este relato espantoso pesa sobre ti, Charles. Oh, deja que afiada mi consejo a las suplicas de Flora. Ella te ama, y todos te estimamos; huye entonces de nosotros y déjanos enfrentar nuestras miserias solos. Huye, Charles Holland, y llévate contigo nuestros mejores deseos de una felicidad que aqui no puedes hallar. —jJamas! —grit6 Charles—. Dedico mi existencia a Flora. No seré un cobarde que huya de quien ama por tales motivos. Dedico mi vida a ella. CONniluCEOOOlKS.€O _~