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Penny Dreadfuls, 1875 · page 115 of 400

Varney El Vampiro — page 115: what you’re looking at

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Varney El Vampiro — page 115: Penny Dreadfuls, 1875

A restored page from Penny Dreadfuls, 1875. Page through the whole issue in the reader above.

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

—Estoy... desconcertado —dijo Charles. —Déjame ahora —continud Flora—. Piensa que soy indigna, piensa lo que quieras, Charles, pero no puedo... no me atrevo a ser tuya. — Esto es un sueno? —QOyala lo fuera. Charles, si nunca nos hubiéramos conocido, tu serias mas feliz... yo no podria ser mas desdichada. —Flora, Flora, {dices esas palabras tan crueles solo para poner a prueba mi amor’? —No, lo juro ante el Cielo, no es asi. —Santo cielo, entonces, {qué significan? Flora se estremecio, y Henry, acercandose a ella, le tom6 la mano con ternura mientras decia: — {Ha vuelto a ocurrir? —Si. — Le disparaste? —Apunté directamente contra él, Henry, pero huy6. —j{ Huy6o’? —Si, Henry, pero volvera... sin duda volvera. — Le diste con la bala? —intervino el senor Marchdale—. {Tal vez lo mataste? —Creo que debi alcanzarlo... a menos que esté loca. Charles Holland mir6 de uno a otro con tal expresi6n de asombro que George se dio cuenta y dijo de inmediato: —Senor Holland, se le debe una explicacion completa, y la tendra. —Parece usted el Unico aqui que conserva la razon —respondio Charles—. Le ruego que me diga: ,qué es eso a lo que todos Ilaman “‘éel””? —Silencio... silencio —dijo Henry—. Pronto lo sabra, pero no por ahora. —Escuchame, Charles —dijo Flora—. Desde este momento, te libero de todo voto, de toda promesa de constancia y amor que me hayas hecho; y si eres sabio, Charles, si aceptas mi consejo, abandonaras esta casa ahora mismo y _ no- volveras jamas. —No —dijo Charles—. No; jpor el cielo, te amo, Flora! He venido para repetir, con el mismo gozo que en otra tierra, todo lo que te dije entonces. Cuando te olvide, sin importar las penas que te opriman, que Dios me olvide a mi también, y que mi propia mano derecha olvide servirme con honestidad. —jOh, no mas... no mas! —solloz6 Flora. — Si, mucho mas, si puedes decirme palabras mas fuertes que expresen mi amor, mi fe y mi constancia. —Sé prudente —dijo Henry—. No digas mas. —No, sobre tal asunto podria hablar eternamente. Puedes rechazarme, Flora; pero mientras no me digas que amas a otro, seré tuyo hasta la muerte, y aun entonces, con la esperanza ardiente en el coraz6n de que volveremos a encontrarnos, para nunca mas separarnos. Flora sollozaba amargamente. — jOh! —dijo—. Este es el golpe mas cruel de todos... peor que todo lo demas. —({ Cruel? —trepitio Holland. —No le hagas caso —dijo Henry—. No se refiere a t1. —jOh, no, no! —clam6 ella—. Adios, Charles... querido Charles. —jOh, di esa palabra otra vez! —exclam6o él con emoci6n—. Es la primera vez que o1go musica tan dulce. CONniluCEOOOlKS.€O