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Penny Dreadfuls, 1875 · page 106 of 400

Varney El Vampiro — page 106: what you’re looking at

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Varney El Vampiro — page 106: Penny Dreadfuls, 1875

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

El senor Marchdale volvio a colocar la tapa del atatid, y el pequefio grupo se dirigi6 hacia la escalera. Henry se volvio antes de subir y echo una mirada hacia la cripta. —Oh —dijo—,, si al menos pudiera pensar que ha habido algun error, algun fallo de juicio en el que la mente pudiera apoyarse para albergar una esperanza... —Lamento profundamente —dijo Marchdale— haber aconsejado con tanto entusiasmo esta expedicion. Esperaba que de ella resultara mucho bien. —yY tienen toda la raz6n en esperarlo —dijo Chillingworth—. Yo también la aconsejé, y les confieso que su resultado me asombra por completo, aunque no me permitiré aceptar de inmediato todas las conclusiones a las que pareceria conducir. —Estoy satisfecho —dijo Henry—. Sé que ambos me aconsejaron con la mejor intencion. La maldicion del Cielo parece haber caido ahora sobre mi y mi casa. —jOh, tonterias! —dijo Chillingworth—. {Por qué motivo? —jAy! No lo sé. —Entonces puede confiar en que el Cielo nunca actuaria de manera tan extrana. En primer lugar, el Cielo no maldice a nadie; y, en segundo lugar, es demasiado justo para infligir dolor donde este no esta ampliamente merecido. Ascendieron la lugubre escalera de la cripta. Los semblantes de George y Henry reflejaban profunda tristeza, y era evidente que sus pensamientos eran demasiado absorbentes para permitirles entablar conversacion. No parecian, y en particular George, oir todo lo que se les decia. Sus intelectos estaban casi aturdidos por la inesperada circunstancia de la desaparicion del cuerpo de su antepasado. Todo el tiempo habian sentido, aunque casi sin darse cuenta, una especie de conviccidn de que debian encontrar algtin resto de Marmaduke Bannerworth, que hiciera que la suposicion —incluso en las mentes mas supersticiosas— de que él era un vampiro, resultara fisicamente imposible. Pero ahora toda la cuestiOn adquiria una forma mucho mas desconcertante. El cuerpo no estaba en su atatid; no habia reposado alli en el largo suefo de muerte comun a la humanidad. ;Donde estaba entonces? {Qué habia sido de él? ;Donde, cOmo y bajo qué circunstancias habia sido removido? {Se habia liberado por si mismo de las ataduras que lo contenian, y habia salido horriblemente al mundo para hacer de uno de sus supuestos habitantes, manteniendo durante cien afos una existencia terrible con aventuras como las que consumo en la mansion, donde en el curso de la vida humana habia vivido una vez? Todas estas eran preguntas que se imponian irresistiblemente a Henry y a su hermano. Eran preguntas aterradoras. Y, sin embargo, tomemos a cualquier hombre sobrio, cuerdo, pensante y educado, mostremos todo lo que ellos habian visto, sometamoslo a todo lo que ellos habian experimentado, y digamos si la razOn humana, y todos los argumentos que el cerebro mas sutil pudiera aportar, serian capaces de sostenerse ante tan vasta acumulacion de horribles evidencias, y digamos: «No lo creo». El senor Chillingworth tenia el unico plan: no discutir la cuestion. Dijo de inmediato: —No creeré en esto; en este punto no cederé ante ninguna evidencia. Esa era la unica forma de afrontar semejante cuestiOn; pero no hay muchos capaces de hacerlo, y menos aun tan interesados como los hermanos Bannerworth, que podrian siquiera aspirar a alcanzar tal estado de animo. Se volvieron a colocar cuidadosamente las tablas y los tornillos. Henry se encontr6 incapaz de realizar la tarea, asi que Marchdale se encarg6, cuidando de dejar todo en el CONniluCEOOOlKS.€O _~