Penny Dreadfuls, 1875 · page 105 of 400
Varney El Vampiro — page 105: what you’re looking at
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—jDios mio! —exclam6 George—. ; Y esto no hace sino anadir otra prueba condenatoria, a las que ya pesan sobre nuestras mentes, de una de las supersticiones mas horribles que jamas concibiera la mente humana? —Asi parece —dijo Marchdale tristemente. —jOyjala estuviera muerto! Esto es terrible. Dios del cielo, ;por qué suceden estas cosas? jOh, si al menos estuviera muerto, y asi se me ahorrara el tormento de suponer posibles tales horrores! —Piénselo otra vez, senor Chillingworth; le ruego que lo piense otra vez —clamo Marchdale. —Aunque pensara el resto de mi vida —replico él—, no podria llegar a otra conclusion. No es una cuestion de opinion; es una cuestiOn de hecho. —Entonces, jesta usted seguro —dijo Henry— de que el cuerpo de Marmaduke Bannerworth no ha reposado aqui? —Completamente seguro. Véalo usted mismo. El plomo esta apenas decolorado; se ve bastante limpio y fresco; no hay rastro alguno de putrefacci6n —ni huesos, ni siquiera polvo. Todos miraron por si mismos, y un simple vistazo bast6 para convencer incluso al mas escéptico. —Todo ha terminado —dijo Henry—. Vamonos de este lugar. Y todo lo que puedo pedirles ahora, amigos mios, es que guarden este horrible secreto profundamente en sus corazones. —Jamias saldra de mis labios —dijo Marchdale. —Ni de los mios, pueden confiar en ello —afadi6 el doctor—. Tenia muchas esperanzas de que el trabajo de esta noche sirviera para disipar, y no para aumentar, las lugubres ideas que los dominan. —jSanto cielo! —exclam6 George—. {Puede usted lIlamarles ideas, senor Chillingworth? —Asi es —respondio él. —j( Aun duda’? —Joven amigo mio, ya le dije desde el principio que no creeria en su vampiro; y le digo ahora que, Si uno viniera a sujetarme por la garganta, mientras me quedara un soplo de aire para respirar, le diria que es un vil impostor. —Eso es llevar la incredulidad al borde de la obstinacién.’ —RM as alla del borde, si quiere. — {No se dejara convencer? —dijo Marchdale. —Decididamente no, en este punto. —Entonces es usted de los que dudarian de un milagro, aun viéndolo con sus propios OJOS. —Asi seria, porque no creo en los milagros. Intentaria hallar un medio racional y cientifico para explicar el fenodmeno; y esa, entre usted y yo, es la razon por la que hoy no hay milagros, ni profetas, ni santos, ni cosas por el estilo. —Preferiria evitar tales observaciones en un lugar como este —dijo Marchdale. —Vamos, no sea un cobarde moral —replico el senor Chillingworth—, que dependa de un sitio determinado para expresar 0 no sus opiniones. —No sé qué pensar —dijo Henry—. Estoy completamente desconcertado. Vamonos ya. 9 ”? Este podria ser uno de los peores versos jamds escritos en prosa del siglo XIX. Verbosa y notablemente fuera de lugar, la «prosa purpura» se acentua mas que la trama melodram€atica. CONniluCEOOOlKS.€O