Pulp Fiction, 1971 · page 56 of 76
Ballet Cósmico — page 56: what you’re looking at
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Tercer Libro LA NIEBLA CAPITULO PRIMERO Héctor se volvio. Era cierto. Alli estaba. La niebla. El horror vivo del planeta de Hidra. El peligro. La amenaza mortal. El enemigo inconcebible y solapado. Como fascinados, él, Martin, Alpha, se quedaron contemplando la insdlita escena. La bruma color ptirpura, muy oscura y como sedosa, formaba ya dos perfectas sierpes gaseosas, hasta las rodillas de Dentén. Silbaba muy tenuemente, como el escape suave de un gas letal de alguna parte. Era un susurro propio. Acaso..., acaso un palpito vital, pens6é estremecido de pavor Héctor. —jLa niebla! —exclamo con horror, Alpha—. ;Dios mio, la niebla! jHaga algo, comandante, haga algo! Todos, menos Martin y Héctor la miraron como si estuvieran locos. Nadia, que terminaba de leer el texto de Galaxy, se tomo mortalmente palida y retrocedié a trompicones con un alarido. En realidad nadie parecia capaz de saber hacer algo. Ni siquiera daban la impresi6n de querer hacerlo, aunque eso, naturalmente, era falso. El horror, Ia incredulidad, el asombro, eran tales que paralizaban sus acciones y les dejaban pasivos ante el terrible enemigo de forma ins6lita y naturaleza alucinante. Una niebla viviente, inteligente, asesina... Una niebla capaz de vencerlos, de aniquilarlos. Y ni siquiera sabian cOmo, en qué forma, en qué espacio de tiempo. Tampoco sabian c6mo combatirla y eso era lo terrible. Héctor, sin embargo, intent6 algo. Lo intent6, mientras Dent6n, como si tuviera en tomo a sus piernas unas formidables anillas de acero ajustandose por momentos hasta triturar sus musculos y huesos, emitia un agudo grito de pavor, de angustia, de impotencia ante lo inevitable, de lo que él era la primera victima. Se precipit6 sobre Dent6n, empujandole con violencia, esperando que la acci6n enérgica, el desplazamiento del cuerpo del cosmonauta, diera fin a la paulatina presidn de aquel gas insdlito y aterrador, filtrado sélo Dios sabia cémo en el interior de la nave. —Pero, iqué significa? —jadeaba, entretanto, la voz de Chang. El empell6n de Héctor a su subordinado, no sirvid. de Aada da,