Pulp Fiction, 1971 · page 43 of 76
Ballet Cósmico — page 43: what you’re looking at
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lucidamente. Penso que estaba ante el principio y el fin de todo. Ante la fuente de energia, ante el centro mismo del universo. Acaso en la antesala misma de lo prohibido. En los umbrales de Dios y su trono supremo. Acaso. No hubiera podido afirmarlo. Ni negarlo tampoco. Dudaba, como dudaria siempre el hombre ante la grandeza que no concibe ni puede medir, que no explica ni puede entender. Fuese como fuere, aquello era diferente a todo lo imaginado. Era superior. Era lo que podia denominarse centro vital, eje creador, punto omega o como quisieran llamarlo. Un nombre no era nada. Sélo la expresi6n verbal o escrita de una idea. Y habia ideas demasiado ingentes, demasiado magnas para traducirlas en palabras. Esta era una de ellas. Fuese lo que fuere, estaba por encima de lo sospechado, por encima de su humano cerebro y de su limitada percepcion. Ante aquello, nada podia ser grande ni importante. Todo era inmensamente pequeno, infinitamente lleno de insignificancia... —Dios... —jadeé6—. Dios mio... Quiso cerrar sus ojos y no pudo. Quiso dejar de pensar y no le fue posible. La luz le atrajo, le absorbi6. No supo si sucedia igual con todos los demas. No podia verlos. Ya no. Sdlo luz alrededor. Luz... y el dantesco marco rojo, llameante, cuajado de burbujas, como una hirviente, imposible catarata en ebullicion radiante. Luego, de pronto, todo eso se detuvo, ces6 como en un estallido formidable de luz, colores y esplendor, para no quedar nada. Para enfrentarle al fin consigo mismo. Y con su destino de hombre, simbolo viviente de una futura y problematica humanidad nueva. El viejo y la doncella estaban alli. Frente a él. Sentados apaciblemente en las rocas esféricas, color ambar, en el suelo purpura, junto al manantial de aguas de oro. El cielo cardeno no tenia astros, ni soles. Nada. Sélo color. Le miraron. El les mir6 a ellos. Hubo un silencio. Un largo, prolongado silencio. Alrededor no habia sonidos. Ni el soplo de una leve brisa, ni el canto de un pajaro. Observ6 que el agua caia sin producir rumor alguno, sin ruido de ninguna especie. Era como estar sordo. Habl6 y no se oy6 a si mismo. Supo que abria la boca, que pretendia pronunciar palabras, que incluso movia sus labios y se expresaba con sus medios habituales. Pero nadie le podia oir. Ni él oia nada. Era un mundo sordo, silente, acaso eternamente libre de sonidos. ConnicloOolkksS.c©