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Pulp Fiction, 1971 · page 32 of 76

Ballet Cósmico — page 32: what you’re looking at

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Ballet Cósmico — page 32: Pulp Fiction, 1971

A restored page from Pulp Fiction, 1971. Page through the whole issue in the reader above.

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

igual. Cortariamos la distribucién de aire respirable en la nave, y nada se alteraria, amigos mios. —Cientificamente, gqué explicaci6n tiene eso? —demando Chang, cenudo. —Sd6lo una; que Nadia tuvo razon. No existimos, Chang. —Fisicamente todo sigue igual aqui. gQuiere decir que somos espectros y ni siquiera nos es dado saberlo? —Mas o menos —se estremeci6é Héctor, sombrio—. Somos un ataud flotante, con trece seres fantasmales a bordo de una nave invisible. Estamos por encima de los conceptos de espacio, tiempo, materia y hasta de sensaciones fisicas 0 mentales. Somos un cero colosal, sumergido en la nada mas absoluta, viajando hacia ninguna parte. —Eso no tiene l6gica, comandante —rechazo6 Martin. —No, no la tiene. Pero esta sucediendo. Y eso si que es tremendamente ldgico. —De modo que todo el viaje es ahora una larga, pasiva espera de la nada total. —Si, Chang. Eso creo. —Terminaremos por salimos del universo si esto continta. —O de ir a sumergimos en la oculta fuente de energia que nos atrae —convino Héctor—. De cualquier modo creo que es un viaje hacia el fin total. —Tengo curiosidad por saber c6mo sera —aventur6é Martin—. No miedo, comandante, sino curiosidad. —El fin no es nada. Y la nada es el fin —resopl6 Héctor—. Al menos en nuestro concepto. —Pero usted dijo que habiamos rebasado todo concepto humano y consciente —cort6 el oriental, con lucida expresi6n. —Cierto —Héctor le miréd, grave—. ;Tiene alguna esperanza acaso, Chang? —Nunca la pierdo, comandante —sonri6 su segundo, entornando los ojos oblicuos con aire ir6nico—. Y, como Martin, espero también el final con viva curiosidad. No podra decirse, al menos, que tuvimos un fin vulgar. —Admiro su serenidad, amigos mios —musit6 Héctor—. Y espero que todos seamos capaces de conservarla hasta el limite de nuestras fuerzas estemos donde estemos. Luego, subitamente, hubo un grito terrible en alguna parte de la nave. Galaxy pareci6 volverse loco. Sus pantallas visoras cambiaron vertiginosamente de colores en una caleidoscépica sucesiédn de centelleos para terminar estallando entre aludes de chispazos azules. Y lleg6 el caos a bordo. ConnicloOolkksS.c©