Pulp Fiction, 1971 · page 26 of 76
Ballet Cósmico — page 26: what you’re looking at
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CAPITULO IV Perth cambi6 una mirada perpleja con Alexis. El ruso se enjug6o el sudor de la frente y desvi6 la mirada hacia los datos computados por el cerebro electrénico de a bordo. —Es imposible —mascull6—. Imposible, Perth. —Lo sé —admitio el ingeniero electr6nico—. Pero los sistemas del computador estan en orden. No hay error posible. —Tiene que haberlo en alguna parte —se lamenté Alexis—. No podemos viajar a esa velocidad. La materia no esta capacitada para desplazarse asi. No existe energia capaz de movernos con semejante celeridad. Estariamos convertidos en radiaciones, en algo mas alla de la propia luz... No sé, no cabe en mente alguna una cosa asi. —Pero esta sucediendo, Alexis —insistid Perth. El ingeniero experto en cibernética se inclind sobre un computador anexo e hizo una serie de rapidas operaciones, tecleando con rapidez en un tablero de cifras. Obtuvo irnos datos en una pequena y alargada pantalla luminosa rectangular. Se pas6 una mano por la frente y la retiré humeda de transpiraci6n. Recit6 con voz sorda—: Vea lo que dice el ordenador de distancias y coordenadas de vuelo. Estamos llegando ya a Dragon y la constelacién de la Osa Menor. Eso significa que nos hallamos a mill6n y medio de anos-luz de la Tierra. Muy palido, Alexis traz6 unas lineas en un mapa celeste iluminado. Sacudié enfaticamente la cabeza, tras un rapido calculo en su reloj-calendario. —No puede ser... —gimié6—. Eso indicaria que hemos recorrido una distancia que la luz tarda mill6n y medio de anos en atravesar..., isOlo en doce anos terrestres” que son doce dias para nuestra nave y para nosotros! —Si —suspir6 Perth, sombrio—. Exactamente. Eso es, Alexis. —Digame qué energia puede mover algo a esa velocidad, y qué materia puede salvar una distancia asi en tan breve tiempo. Por muy relativas que sean las medidas cronoldgicas, tal como las entiende el hombre..., nosotros somos hombres, y esta nave esta hecha por nuestros propios medios. De modo que, ¢cOmo pudo suceder? —No lo sé. Aparentemente, los motores funcionan bien, los datos de ruta son correctos... Sdlo falla nuestra velocidad. A este paso y si seguimos en progresiOn creciente, pasaremos incluso Andrémeda para sumergirnos en distancias inverosimiles, adonde apenas si llegaban nuestros radiotelescopios. Alexis afirm6, pensativo. Su mirada vag6 por aquella panoramica, inédita para los ojos humanos, de mundos, galaxias ycotntte srortieerco