Pulp Fiction, 1940 · page 59 of 104
Aventuras de Jim Texas: El Rescate — page 59: what you’re looking at
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»éLa tenia preparada de antemano? No paso a creerlo, puesto que su huida ha sido imprevista; sdlo puedo creer que la encontr6 al llegar al Ilano y que con amenazas consigui6 introducirse en ella y obligar al barbudo dentista a despistarnos bajo amenaza de muerte. Siento rabia contra mi mismo al sospechar que le he tenido a dos pasos bajo el canén de mi arma y que ha podido burlarse una vez mas de mi. Esto no me lo perdonaré nunca, aunque no proceda de un error mio, pero juro que encontraré la carreta en algun lugar del monte, aunque tenga que pasarme la vida registrandole palmo a palmo. Dirigiéndose a Nino, continu6: —Preoctipate rapidamente de comprar avituallamiento y cargalo en un caballo. Vamos a meternos en la montana y no sabemos cuanto tiempo estaremos en ella. Que no le falte a nadie lo mas preciso. Vosotros, entretanto, ayudadme a rastrear el terreno, aunque es duro y aspero; no creo que sea imposible encontrar alguna huella. Nino se dirigid velozmente al pueblo y los peones, obedeciendo las 6rdenes de Texas, se repartieron a lo largo de las estribaciones de la montana, rastreando el piso en busca del lugar por donde la carreta pudiera haber atravesado para esconderse en la montana. No fue tarea facil, conseguirlo. Las ruedas del carret6n habian dejado impresas las rodabas en el polvo hasta alcanzar el terreno duro donde se borraban, pero no se hallaba indicio claro que denunciase por qué lugar habia penetrado en las cortadas y Texas no queria despistarse introduciéndose al azar para luego despistarse y perder un tiempo precioso. Por fin, mediada la tarde, fue el propio Jim quien descubrio ciertas huellas denunciadoras. Por un ancho terraplén cubierto de hierba se descubria ésta machacada en un par de largas estrias distanciadas entre si como metro y medio y no tuvo inconveniente en admitir que correspondian a la presién de las ruedas del vehiculo. Aquello era una pista. Lo demas vendria después, pues aunque la piedra repelente borraba a poco el rastro, tendrian que ir encontrando algunos otros que les denunciase su ruta. Y esperanzado, una vez que Nino regreso con la impedimenta, se lanz6 por aquellos vericuetos repartiendo a sus hombres en un amplio circulo, para ir _ registrando el terreno § mas cConniclooolks C@©