Pulp Fiction, 1940 · page 53 of 104
Aventuras de Jim Texas: El Rescate — page 53: what you’re looking at
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tarde, Zenker volvia a distinguir las casitas del poblado en el Ilano. ¢Podia ser un refugio para él en semejantes circunstancias? No estaba muy seguro de ello y, a menos que encontrase una ayuda providencial que no esperaba, tendria que huir del poblado para que no se convirtiese en una ratonera para él. Descendia ya al llano con la preocupaci6n de sentir de un momento a otro los cascos de los caballos perseguidores, cuando en la polvorienta senda que se alejaba del pueblo hacia el norte, descubri6 un vetusto carricoche cerrado, tirado por una pareja de cansinos animales. Parecia una barraca con ruedas y, de subito, le acometi6 una idea salvadora. Pidié un ultimo esfuerzo al caballo y, a vivo galope, sigui6 la senda, alcanzando por la espalda el pesado armatoste. Pronto se dio cuenta de lo que se trataba. Unos rétulos mal pintados en los lados laterales del vehiculo anunciaban que se trataba de un dentista ambulante. Uno de esos tipos ndmadas que viven en los caminos perpetuamente y tienen convertido su carromato en una especie de vivienda rodante. El carro, de madera retorcida por la accion del sol, se hallaba cerrado completamente. Sd6lo poseia una puerta trasera y dos huecos que oficiaban de ventanas a los lados, cubiertos con unas deslucidas cortinillas. Gano la delantera a la pareja de escualidos esqueletos que tiraban del vehiculo, y encarandose con el barbudo dentista que guiaba los caballos, grit6: —jPronto, por favor! jAyGdeme a meter ahi dentro a estas dos jOvenes! Hemos sufrido un accidente bajando el monte y necesitan asistencia. El sacamuelas mir6 a las muchachas atravesadas sobre el caballo y rezongo: —El pueblo esta ahi cerca, gno lo has visto? Alli las podran atender mejor. —No discuta, amigo, tengo mis razones para pedirle este favor, que sabré recompensarle. Tome, como muestra. Metioé la mano en el bolsillo y extrajo un punado de billetes que le puso en la mano. Este rasgo asombré al némada, quien se apresur6 a descender, abriendo la puerta del carricoche. Acuciado por Zenker, le ayud6 a introducir a las muchachas cConniclooolks C@©