Pulp Fiction, 1940 · page 37 of 104
Aventuras de Jim Texas: El Rescate — page 37: what you’re looking at
A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.
📄 Transcribed text from this page (OCR, searchable)
Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.
terreno que cada vez se elevaba mas. Texas, sumido en miles de encontrados pensamientos, seguia como un autémata al pedn. No tenia una idea fija del lugar, y preferia confiarse al conocimiento de quien estaba mas impuesto en aquel arido paisaje. Cuando la senda se veia cortada por otras que partian de ella, el guia se apeaba del caballo, las estudiaba, y a veces consultaba con Jim. Este discutia con él la posibilidad de una y de otra, hacia preguntas relacionadas con el lugar dénde podian conducirle unas y otras, y, por fin de acuerdo, elegian una. El peén termino por decir: —Si yo estuviese en el pellejo de esos sapos, el camino a elegir seria el que conduce al poblado de Blocksburg. Desde alli, en caso apurado, se puede cruzar el rio e incluso salir a la costa. —Pero con dos mujeres... es peligroso. —Si; pero ¢tendra interés en llegar alli con ellas? Texas palidecié al oir la pregunta. Zenker podia abrigar el proposito de deshacerse de ellas en la montana, y luego tomar aquella ruta para burlar lo mejor posible la persecucién, pues debia suponer que él no se quedaria de brazos cruzados, aunque le hiciese perder algunas horas persiguiendo falsamente a sus cémplices. Tomando una decision, ordeno: —Siga el camino mas recto para llegar a ese poblado. Creo que esta usted en lo cierto. El peén no se detuvo mas a estudiar nuevos caminos. Eligi6 el que conducia mas directamente al otro lado de la montana, y, ascendiendo continuamente por trochas y riscos repelentes, fueron ganando el corazon de aquel coloso de piedra. Al llegar la noche, se vieron obligados a acampar. Los caballos estaban rendidos, y la poca luz de las estrellas hacia muy peligroso el camino que discurria a veces por cortinas y salientes, bordeando abismos en los que podian despenarse muy facilmente. Texas paso una noche infernal sin poder conciliar el sueno. Entre las preocupaciones y el agudo cierzo que le heria las carnes, permaneci6 despierto. Apenas clareo el dia, dio orden de continuar. Nino, callado y grave, no se habia atrevido a dirigirle la palabra. Sabia que en momentos como aquellos debia dejarsele solo, y se cConniclooolks C@©