Pulp Fiction, 1940 · page 35 of 104
Aventuras de Jim Texas: El Rescate — page 35: what you’re looking at
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Daphne, toda llorosa, no acertaba a disimular su dolor. La joven se acercé a Texas, que parecia una mascara de granito por la dureza de su rostro, y pregunt6, entre hipos de angustia: — Qué ha sucedido, Jim? ;Cémo se les han escapado? —jOh! Ha sido una trampa muy bien preparada. Zenker es un artista macabro desarrollando planes. Friamente ha jugado con la vida de ocho hombres para lanzarnos sobre una pista falsa y contar con mas tiempo para su huida. No fue por alli por donde se ha llevado a Stella y a Vera. —¢Y ahora, Texas? —pregunt6 el millonario, aterrado. — Ahora? Registraré la montana hasta en sus ultimos rincones para encontrarles. Si la han abandonado, seguiré su pista como sea y por donde sea, aunque tenga que atravesar el mar a nado, pero no regresaré sin ellas, muertas 0 vivas. —jPor Dios, no piense en eso!... jMuertas! jSeria horrible!... —Lo seria, pero gqué puedo esperar de ese reptil? ¢Por qué creen que las ha raptado? No ha sido para un rescate, no lo necesita. Tiene que vengar mucho en Vera y herirme a mi donde mas sangre me haga, eliminando a Stella; pero por todas las llamas del infierno juro que le cazaré, y ese dia... tendré que inventar algtin suplicio adecuado para hacerle pagar todos sus crimenes. Se encaro con Nino, diciendo: —Prepara menaje suficiente para unos cuantos dias de ausencia. Mientras, voy a buscar algtin rastro que me permita encontrar la verdadera pista; me quedaré con este magnifico caballo que compraré a su dueno, o se lo cambiaré por otro de los nuestros, a su elecci6n. Mientras Nino se ocupaba de lo encargado, Texas pidio al ranchero propietario del caballo que se lo vendiese. El ranchero le dijo: —Lléveselo y reviéntelo si es preciso. Sacrifico su vida, gustoso si sirve para algo. —Gracias; de todas formas, en mi hacienda hay caballos magnificos, entre los que puede elegir el que mas le guste. —Quisiera tener aqui uno para poder acompanarle. Varios peones, al enterarse del proyecto de Texas, se esparcieron por el terreno, tratando de localizar algtin rastro. Todos eran hombres expertos en el rastreo y confiaban en descubrir alguna cConniclooolks C@©