Pulp Fiction, 1940 · page 30 of 104
Aventuras de Jim Texas: El Rescate — page 30: what you’re looking at
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fuera del vano de la puerta hasta situarse junto al caido, y con voz ronca gruno: —Te lo adverti, Reylle. Ya te dije en «El Ancora» que si un dia me largaba y me seguias, me iba a cobrar todo lo que teniamos pendiente a bordo. Tt lo has querido. Una docena de individuos, todos ellos altos, recios, musculosos, de rostros tostados por la brisa del mar, salieron a la calzada a contemplar al caido, y alguien advirti6: —Bueno, O’Brien, ya esta hecho; pero jdiablo!, eso debiste dejarlo para cuando estuviésemos lejos de poblado. Si ahora el comisario del sheriff se entera antes de que nos larguemos y viene en tu busca... —Que venga. He luchado sin armas y él con armas. Vosotros habéis sido testigos; si no se conforma..., que me ensene el revolver, y acaso haga con él lo que he hecho con ese fanfarr6n. Bill O’Brien tiene una hoja de servicios demasiado brillante para dejarla perder. En este momento por cien dolares... La voz de Zenker, avanzando a lomos de su montura, pregunto: — Qué seria usted capaz de hacer por cien délares? El ex marinero le mir6é con sorpresa, y replicd rudamente: —Voltearle a usted, con caballo y todo, por encima de esta casa, si quiere que haga la prueba. —Y por mil? — Por mil? Comerme el caballo con cascos y todo. —Tenéis todos el mismo apetito? —Péongalo a prueba, si desea saberlo. —Bien; creo que nos va a estorbar esa carrona. Quitadla de en medio y entrad; tengo mucho gusto en convidaros a todos. O’Brien dio orden a dos companeros para que tomasen el cadaver y se lo llevasen a un lugar apartado, y poco después se encontraban reunidos todos, en el interior de la taberna, apurando con ansia varias botellas de whisky. Zenker les dej6 que se saturasen de alcohol. Comprendia que era su vicio fuerte y que estaban ansiosos de beber tras muchos dias de abstinencia. Cuanto mas tragasen, mas facilmente le resultaria poderlos manejar. Los ex marinos, todos hombres curtidos, de unos treinta anos término medio, eran fuertes, rudos, vigorosos y alborotadores. Se cConniclooolks C@©