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Pulp Fiction, 1940 · page 87 of 100

Aventuras de Jim Texas: El monstruo ataca — page 87: what you’re looking at

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Aventuras de Jim Texas: El monstruo ataca — page 87: Pulp Fiction, 1940

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hosquedad del lugar y hasta penetr6 en la vetusta iglesia que no ofrecia nada de particular y cuando tuvo bien estudiado el terreno, volvi6 a montar en el tren para dirigirse a Sacramento. Su fértil imaginacién acababa de idear un plan audaz y peligroso, qué podia tener algunos fallos, pero si podia solventar éstos, la sorpresa que iba a dar a su enemigo seria terrible. Ya en Sacramento, telegrafi6 a Jack para que se reuniese con él. Estaba gastando bastante dinero en mantener reunida la cuadrilla del sanguinario pistolero que le habia servido con acierto y le necesitaba como nunca le habia necesitado. Jack acudié a la llamada un poco escamado. No ignoraba la situaci6n de su jefe y temia que si él era detenido rechazase en la cuadrilla el peligro. Pero Zenker, sonriente, le advirtio: —No te preocupes. Atin vamos a dar mucha guerra. Te necesito y espero que esta vez me secundes con acierto. Si lo haces asi, nuestro peligroso enemigo va a sufrir un golpe de muerte. Zenker se pas6 una hora encerrado con él en su habitacion, desarrollando teédricamente el inverosimil plan que _ habia concebido. Unos dias mas tarde, un gran carret6n cargado de madera se detuvo en Newville, casi junto a la iglesia, y de él fue descargado un buen cargamento de tablones, que quedaron amontonados junto a la pared rocosa. Después de senalado el lugar, varios obreros que portaba el carro empezaron a trabajar ardorosamente. Los tablones fueron elevandose hasta formar las cuatro fachadas de la barraca que mediria aproximadamente unos cinco metros de fondo, pero el hueco interior fue dividido por un grueso tabique de madera mas ancha, en cuyo centro qued6é el hueco para una pequena puerta. Cuando el barrac6én qued6 cubierto de techo, otra carreta ported diversos materiales, entre ellos un tupido almohadillado de varios centimetros de grueso, que fue clavado cuidadosamente en la pequena estancia que formaba la parte posterior. Luego, el almohadillado fue recubierto con una tela floreada que lo ocult6 a la vista de cualquier visitante y a un lado, se instalé6, un bonito tocador con espejo y utiles de aseo. cConniclooolks C@©