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Pulp Fiction, 1940 · page 81 of 100

Aventuras de Jim Texas: El monstruo ataca — page 81: what you’re looking at

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Aventuras de Jim Texas: El monstruo ataca — page 81: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

vedado para toda la vida. Con salvar a mi hijo me daré por satisfecha. —jBah! Nada se puede asegurar en la vida —afirm6 Stella— no me las doy de pitonisa, pero abrigo la certeza de que mi profecia se vera cumplida. Pasados los primeros momentos de exaltacién febril, y calmados los nervios, la alegria se aduenoé de los espiritus. La vida en el rancho sana, agradable, amable, amenizada por la hidalguia y generosidad de Texas, parecia mas grata a todos y los odios, los rencores, los recelos y el miedo, habian huido de sus almas como aventados por un huracan milagroso. Vera en un esfuerzo de voluntad suprema, habia sabido matar el amor imposible que sintiera por Jim. Ya no odiaba a su prima por la suerte que el destino le habia deparado al ser elegida por él para companera de su vida y la alegria de tener a su padre a su lado sano y salvo, habia contribuido a disipar la melancolia que le habia embargado. / Texas se entregaba al amor con toda intensidad y trataba con Stella todo lo concerniente a la boda. Habian decidido no demorar mas esta, desdenando las posibles reacciones de su brutal enemigo, al que cada dia temia menos por considerarle mas aislado y acorralado. Ahora, al ser alcanzado de lleno por la Ley, su campo de acci6n se veria mas limitado. Ya no podia ser Oliverio Zenker y tendria que ocultar su personalidad en lo mas profundo de su negra alma. Su intervenci6n en los negocios fabulosos en que tenia parte, quedaria paralizada e intervenida por la Ley y a menos que contase con reservas ocultas, el dinero se le iria acabando y no contaria con lo suficiente para manejar las cuadrillas de indeseables que le ayudaban. Por su parte Daphne, entregada al amor de su hijo, habia encontrado un valioso colaborador en Nino. Este desde el primer momento, se sintid atraido por la belleza de la joven y por la simpatia del nino y era quien se cuidaba de montarle a caballo paseandole por la hacienda y el que en unién de la madre pasaba muchas horas del dia distrayendo su melancolia con sus dichos pintorescos, que poseian la virtud de hacer florecer en los exangties labios de la joven una sonrisa de dulce alegria. Stella perspicaz, no dejaba de observar la atraccién que Daphne cConniclooolks C@©