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Pulp Fiction, 1940 · page 6 of 102

Aventuras de Jim Texas: Luchando en la Sombra — page 6: what you’re looking at

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Aventuras de Jim Texas: Luchando en la Sombra — page 6: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

rancho. Vera habia indicado varias veces que tenia ganas de llegar aqui para entrevistarse contigo y pedirte perd6n por todo cuanto te habia hecho sufrir, pues juraba estar arrepentida de su actuaci6n pasada. Yo creo sinceramente que asi era. Ahora no conservaba mas veneno en el alma que para el miserable Zenker. Su amor propio y su orgullo de mujer, no pueden perdonarle ni la traici6n que emple6 para hacerla su mujer, ni el haber intentado asesinarla villanamente en el tren. Desde que volvimos a tomar el tren para venir aqui, se mostr6 taciturna y callada. Sélo anhelaba estar sola y casi todo el tiempo se lo pasaba tumbada en su litera sin hablar con nadie. Yo no quise molestarla. Supuse que una vez aqui, cambiaria un poco alegrandose algo y, seguro de que esta vez nada podia intentar contra ella el miserable Zenker que se habia quedado muy atras en el rio, si no se ahog6 en él, no me cuidé de vigilarla. Pero cuando de madrugada llegamos a Reno y nos apeamos para hacer transbordo y tomar el ramal del W. P., fue cuando descubri que en alguna estacién del trayecto se habia apeado sin darnos cuenta y habia desaparecido. Esto me desorient6. No podia imaginarme semejante actitud y no puedo hacerme una idea de por qué tomo semejante determinaci6n, ni presumir dénde puede haber ido. Stella se qued6 pensativa y luego repuso: —Yo tengo una teoria, Jim. Quiza sea muy suspicaz y no esté en lo cierto, pero quiero que me digas si te parece légica. —Habla, querida, las mujeres sois mas intuitivas que los hombres, sobre todo para juzgaros a través de _ vuestros sentimientos. —Pues yo sospecho, que a pesar de que sea cierto el deseo de mi prima de verme y reconciliarse conmigo, su coraz6n dolorido al saber que el amor que suena es imposible, le habra impulsado a no someterse al tormento de enfrentarse conmigo y vivir cierto tiempo a nuestro lado. Haria falta un temple de alma que ella no posee, para sufrir el dolor de ver al hombre que quiere junto a la mujer que le ha conquistado robandoselo. —Bien —dijo Jim— quiza sea una raz6n, pero ;dénde ha podido ir, sabiendo que si Zenker no ha muerto, corre el peligro de caer cConniclooolks C@©