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Pulp Fiction, 1940 · page 51 of 102

Aventuras de Jim Texas: Luchando en la Sombra — page 51: what you’re looking at

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Aventuras de Jim Texas: Luchando en la Sombra — page 51: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

Cuando la joven les vio entrar, sintid una honda inquietud. Se acercO a ellos disimuladamente y Texas mostrandole la nota pregunto: —,Ha escrito usted esto? — Yo? jNo! Esta letra no es mia... ¢Qué sucede? —Que esta manana temprano, le entregaron a Vera esta nota y sali6 del hotel sin que hasta el momento haya aparecido. —jDios mio! ;Quién puede habérsela enviado? —No sé y daria cien mil ddlares por saberlo ahora mismo. éQuién tenia noticias de su entrevista con ella? —Por mi parte, nadie. Fué ella quien me sorprendi6 acercandose a pedirme la entrevista. La desconocia y no sabia que estaba en Carson City. —Y sin embargo, alguien lo ha descubierto y ademas les ha visto a ustedes juntas. Este es un misterio que no acierto a aclarar. De stbito, Daphne palideciendo horriblemente, se Ilev6 las manos al pecho y balbucié acongojada: —jOh senor Texas! ¢Por el amor de Dios, digame que no sospecha que yo pueda haber tendido un lazo a esa infeliz y que esté en combinacion con alguien?... El con un gesto enérgico se apresur6 a_ tranquilizarla asegurando: —jNo piense ninadas!... Conozco a la gente para saber de quién debo sospechar y de quién no... No, usted no ha sido capaz de eso, pero alguien... jPor Judas! ¢Sera posible que esté aqui ese miserable y espiandola a usted haya descubierto a Vera? Daphne cada vez mas azorada, musito: —jNo me asuste! Es ahora cuando de verdad siento miedo de él. Le creo capaz de todo. —Y yo. Esta noche, cuando acabe usted su jornada, le enviaré a Nino para que le acompane a su domicilio. No tenemos seguridad de nada, pero hay que estar precavidos. —Si no hubiese dado palabra al patr6n de quedarme hasta manana por la noche, tomaba el tren y me iba en el primero que saliese. —Vigilaremos por si acaso. Yo no pienso permanecer de brazos cruzados. Antes de regresar junto a Stella, Texas intento hacer ciertas cConniclooolks C@©