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Pulp Fiction, 1940 · page 32 of 102

Aventuras de Jim Texas: Luchando en la Sombra — page 32: what you’re looking at

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Aventuras de Jim Texas: Luchando en la Sombra — page 32: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

impide aceptar. Llevo una vida equivoca. Tengo la conciencia tranquila de mantenerme limpia de cuerpo y alma en ese ambiente, pero eso sélo lo sé yo, los demas ni lo creen... ¢No le parece que una mujer asi mancha lo que toca? —jNo! —Asegur6é valientemente Vera— yo he manchado mas cosas a pesar de estar en otro plano moral mas respetado. Creo que debia usted aceptar... Su hijo es antes que nada. —Si, lo es. Por él haré todos los sacrificios, pero los haré cuando sean precisos... Quisiera que le conociese. Por fortuna sdlo se parece a mi. —DMaAs vale asi. Cuide de que jamas sepa quién fue su padre para que no lo manche ni el recuerdo. Con la conversacién se acercé la hora del trabajo de Daphne y ésta nerviosa, exclamo: —Sefora, créame que lo siento. Es usted como yo, una victima de ese miserable, aunque cada una lo sea por distinta causa. Quisiera hacer algo por usted, pero no me es posible. Las dos sabemos lo mismo respecto a Zenker. —Desgraciadamente es asi, y lo triste es que ignoro el paradero de mi padre. Sospecho que se haya reunido con él y que pueda tratar de cobrarse en él el rencor que tiene conmigo. La joven se dispuso a marchar y dirigiéndose a Vera la invito: —Si se queda usted aqui algun tiempo, venga a verme. Sera para mi un consuelo... y si su permanencia se alarga y no le importa, venga a Empire el dia que tenga libre; conocera usted a mi hijo. —Quiza me quede. De momento no sé qué hacer y tanto hago en un lugar como en otro. Haré algunas gestiones desde aqui para localizar a mi padre. Quiza se haya ido a Washington aunque realmente ya nada tenemos que hacer alli. Casi anochecia cuando abandonaron el domicilio de la muchacha dirigiéndose al bar donde ésta trabajaba. Ya el movimiento de poblacién empezaba a notarse y el bar se animaba con rapidez. En la puerta, Daphne se despidié preguntando: —(La veré a usted manana? —Si, tendré mucho gusto en visitarla. Si necesita usted algo de mi, o tuviese noticias, en el hotel Texas me tiene hospedada. Y con un gesto amistoso, se despidi6é de ella confundiéndose con cConniclooolks C@©