Pulp Fiction, 1940 · page 85 of 87
Aventuras de Jim: Texas — La carrera de la muerte — page 85: what you’re looking at
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derrotado, habia espiado su paso con una mirada de odio imposible de traducir. El derrotado minero, cuando les vio acomodarse en el vagoén ascendi6 a otro préximo y media hora mas tarde, el convoy arrancaba lentamente para perderse en el paisaje banado con haces rojizos del sol poniente. Texas habia hecho sacar una litera para la joven. Esta se hallaba extenuada de las emociones y largas vigilias y necesitaba un buen descanso Era media noche, el tren rodaba de un modo mondotono ayudando a provocar el sueno, nada turbaba el relativo silencio del vagon, hasta que algo hiriente, un alarido agudo de mujer, vibr6é como un clarin de guerra, haciendo que no sélo Texas y Nino, sino los que viajaban en el departamento, se pusiesen en pie alarmados. —jMaldito sea Jalisco! —grun6 Nino—. ;Qué ha sido eso? —No sé bien—dijo un viajero— me ha parecido un grito de mujer. Texas acometido de un stbito panico, corri6 a la litera de Vera y empujO la puerta que se hallaba cerrada. Llam6é sin obtener respuesta y con toda su furia, cay6 sobre ella astillandola. Cuando penetré dentro, le parecid que algo saltaba por el abierto vano de la ventanilla. Corrié hacia alli tropezando con un cuerpo caido. El agua del rio que en aquel momento era atravesado por el tren, chapoteo al recibir algo en sus negras ondas y Texas retrocedié buscando el caido cuerpo con que habia tropezado. —jLuz, maldita sea mi alma! —rugié—. ;Pronto! Alguien corri6 arrancando del pasillo el quinqué de petrdleo empotrado en un soporte de la pared y regres6 con él. A su luz rojiza, Texas descubrié en el suelo de la litera el cuerpo de Vera. Tenia el pecho ensangrentado de una herida de arma blanca recibida en él. Texas maldijo rabiosamente ayudado por Nino y entre ambos sacaron fuera el cuerpo examinandole. En el vagon, se habia provocado la alarma. Los viajeros acudian de los departamentos cercanos asustados por el suceso. Del grupo, surgi6 un viejo simpatico que acercandose a Vera dijo: —Permitame. Soy médico. El doctor practic6 una cura improvisada en el vagén y cuando termin6, dijo: —Podemos llegar a Carlin sin peligro. Alli debe quedarse unos dias. Seria muy conveniente. ;Se sabe cémo sucedié el crimen y quién lo cometi6? (a cConniclooolks C@©