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Pulp Fiction, 1940 · page 57 of 87

Aventuras de Jim: Texas — La carrera de la muerte — page 57: what you’re looking at

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Aventuras de Jim: Texas — La carrera de la muerte — page 57: Pulp Fiction, 1940

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

Cuando sienta estampidos de revdélver y note en los rinones la mordedura del plomo, quedara convencido de que esta aqui. —jMuy humoristal... —FEs la contestaci6n que merece usted. ¢No le ha citado aqui? ¢éNo esta corriendo docenas de peligros a lo largo de la ruta? Pues no creo que la cosa merezca el honor de la duda. —Claro... No he dudado jamas que vendria. Lo que preguntaba es si habria llegado ya. —Seguramente. Es capaz de venir a pie para llegar antes. —Se ve que le sigue usted admirando—afirm6 él con ira. —Simplemente que le reconozco sus méritos. Es la mejor forma de precaver los fracasos. —Bien. Correré el riesgo de tropezar con él en el camino. Iré a «Vanity Fair» a ver a mi amigo y socio. Quiza sepa por él si ha visitado el establecimiento. —Ya me dira donde ha dejado oculto su testamento por si acaso. No olvide que soy su esposa y su legitima heredera. —No habia pensado en ello—repuso Zenker encendido en rabia — pero le agradezco el recordatorio para recordarle y dejar mis bienes a los hospitales. — Que sitio mejor? Ya que les ha dado usted tanto que hacer, lo justo es recompensar los gastos que han soportado. Zenker no contest6. Comprendia que Vera irritada por el fracaso, trataba de molestarle exacerbando su ira. Y tomando el sombrero, abandono el hotel. En efecto, las sospechas de Vera eran ciertas. Texas y Nino llevaban dos dias en Elko buscando a Zenker por todos los lugares sin encontrarle y estaban sospechando que los dos fracasos sufridos durante el viaje, le habrian asustado aconsejandole que no se presentase en el campamento del ferrocarril. Ambos habian visitado dos veces «Vanity Fair» sin descubrir nada sospechoso en el establecimiento. Este era un enorme garito, quiza el mas elegante y frecuentado de todo el campamento y aunque habian podido comprobar que la clientela era gente dura y peligrosa y que el dueno no parecia menos santo, no pudieron descubrir ningun indicio peligroso de matiz determinado. El segundo dia de su estancia alli, después de _ recorrer discretamente todos los hoteles para ver si tropezaban con el impetuoso secretario, Texas recordé que habia telegrafiado al rancho y por si habia sucedido algo y tenia noticias, se dirigid, a la casa de Correos a preguntar. En efecto, habia llegado un telegrama a su nombre y cuando lo Comicbdooks C@©