Pulp Fiction, 1940 · page 50 of 87
Aventuras de Jim: Texas — La carrera de la muerte — page 50: what you’re looking at
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era tarde. El bandido se estaba convirtiendo en un carbon. Texas apreto los dientes y nada dijo. Comprendia la irritacién de Nino y disculpaba sus arrebatos de ira. Mecanicamente salt6 a un destrozado vagén a ayudar a los viajeros, que atraidos por los gritos de los heridos, se habian desentendido de la lucha por no poseer armas para intervenir y coadyuvo a la tarea de extraerles de entre las astillas. Por fortuna, el siniestro habia sido mas aparatoso que tragico y salvo dos viajeros que habian resultado muertos, el resto pudo ser salvado, aunque entre ellos habia algunos heridos de consideraci6n. Mientras actuaba, Texas daba vueltas en su imaginacion a las manifestaciones del pistolero. Habia hablado poco, pero lo suficiente para que se hiciese una idea de donde habia partido el golpe. Fl caido debia tener contra él algun resentimiento antiguo. Quiza fuese un miembro disperso de alguna de las cuadrillas por él diezmadas... acaso perteneciese a los forajidos que Zenker solia emplear en sus ataques, pero era indudable que la emboscada habia partido del cruel secretario, quien no se resignaba a dejarle dirigirse directamente a Elko, quiza porque no estuviese seguro, de que alli pudiese batirle. De todas formas, esto indicaba que Zenker no se dormia. Apenas si habia tenido tiempo de ponerse a salvo huyendo de Reno y ya habia podido maniobrar para cortarle el paso en el camino. Aquel hombre era de un dinamismo agobiador y cada vez, sentia por él mas respeto. Cuando ya no quedo ningtin viajero entre los restos del convoy y fue deshaciéndose de las manifestaciones de agradecimiento y admiracion que le prodigaban por su bravura, exclam6o: —Senores, lo principal ahora, es conseguir socorros para los heridos. ;Quién de ustedes conoce bien esto? Un granjero se acerco a él diciendo: —Yo, senor. —Cual es la estaci6n mas préxima? —Rie Pacht. Esta a unas veinte millas mas alla de los depésitos de sal. — Que depésitos? —Siguiendo el curso del rio a la derecha, los podra ver. Es una extensa salina bastante amplia. —Bien, aprovechando que han quedado aqui algunos caballos de esos rufianes, mi companero y yo nos vamos a adelantar al pueblo a dar cuenta de lo ocurrido, para que les envien una maquina de COMmicl©oks C©