Pulp Fiction, 1940 · page 48 of 87
Aventuras de Jim: Texas — La carrera de la muerte — page 48: what you’re looking at
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—Nino a mi... jlos que tengan revdélveres busquen un refugio y disparen sin compasion! Algunos viajeros—«cowboys» de los ranchos de las praderas empunaron sus armas y trataron de parapetarse donde mejor les fue posible, mientras Texas y Nino con su doble juego de revoélveres en la mano esperaban el ataque. Fl pelot6n de jinetes avanz6 disparando sobre el tren rabiosamente. Buscaban a los viajeros con sana y no respetaban su calidad o sexo Pero los «colts» de Texas y Nino ladraron furiosamente manejados con furor por los dos aventureros y los cuatro primeros jinetes que formaban la partida, fueron alcanzados de manera fulminante antes de que tuvieran tiempo de llegar al destrozado convoy. Dos cayeron de cabeza por delante de sus caballos. Otro, se mantuvo un momento en la silla para caer de costado sin tiempo de sacar el pie del estribo, lo que motiv6é que su asustada cabalgadura le arrastrase siniestramente por la pradera al huir y el cuarto, inclinado sobre su montura, pudo escapar perseguido por nuevos disparos. Por un momento, los forajidos vacilaron al comprobar el desastroso comienzo de su ataque, pero la ira de verse asi diezmados les oblig6 a intentar con mas sana el asalto. Su audacia les condujo a una derrota fulminante. De nuevo Texas y el mejicano bien parapetados tras los restos de un vagon, concentraron sus mortales «colts» sobre ellos y tres jinetes y un caballo cayeron abatidos por sus certeros disparos. Un viajero tuvo la suerte de cazar al jinete desmontado cuando intentaba subir al caballo de otro de sus companeros y los cuatro restantes intentaron la huida. Texas impetuoso al verlos iniciar la retirada, abandono su refugio y asiendo por las bridas a uno de los asustados caballos que correteaba, en derredor del convoy, salt6 sobre él y se lanz6 en pos de los fugitivos. Estos al darse cuenta de la persecucion, trataron de evitarla disparando rabiosamente, al tiempo que galopaban y los proyectiles silbaban siniestramente junto a Texas, quien desdenandolos, sdlo trataba de darles caza. Por dos veces su revolver troné y por dos veces dos hombres rodaron a tierra mortalmente heridos. Pero no pudo completar su obra. Un disparo alcanz6 en la cabeza a su montura y Texas tuvo que saltar rapidamente de ésta antes de que el agdnico animal le arrojase de su lomo como a un COnniclOolks C@