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Pulp Fiction, 1940 · page 44 of 104

Aventuras de Jim Texas: La herencia trágica — page 44: what you’re looking at

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Aventuras de Jim Texas: La herencia trágica — page 44: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

—Sospecha usted que sea Zenker? —No. Sabe que ponerse delante de mi “Colt” cuesta la vida. Estara oculto dirigiendo la cruzada, pero me agradara saber quién es el valiente que se expone en su nombre. —Tengo miedo, Jim. Vamos a meternos en una madriguera horrible, y considero que somos muy pocos. —jPsh! jTreinta o asi, creo yo!— asegur6 muy serio Nino. ¢Como, treinta?... ¢Es que han traido ustedes mas gente detras? — pregunto Stella, respirando mas a gusto. —jOh, no, maldita sea Guadalajara! ;Para qué? Manito Texas vale por dieciocho y yo por doce 0 asi. Stella le amenaz6 con arrojarle la sartén a la cabeza. No se acostumbraba a los desplantes de Nino, y no sabia cuando hablaba en serio o en broma. —Lo duda usted o asi? —pregunt6, muy formal, el mejicano—. Ya lo vera cuando haya que andar a tiros con esos pringaos. Recogi6 todos los utensilios de cocina, mientras Texas echaba un vistazo a la hondonada. A pesar de la distancia, captaba el ir y venir de gente, mover de vagonetas y un leve ruido sordo de motores que el aire arrastraba hacia alli, y comprendi6d que la mina se encontraba en pleno trabajo. Montaron a caballo y, deslizandose por una pina rampa, descendieron al llano, dirigiéndose en linea recta hacia el emplazamiento de la mina. Esta abria su negra boca casi junto al enorme talud que cerraba el pequeno valle por el Norte. No lejos de la entrada se levantaban varios cobertizos y tinglados de madera destinados al motor de la grua la maquina de triturar la ganga, el depdsito de herramientas y la cabina del jefe de la explotacion. Varias casitas toscas de madera emplazadas mas a la derecha debian estar destinadas a los obreros de la mina, ya que el poblado se hallaba bastante lejos de alli. Las vagonetas, cargadas de tierra, surgian del interior, y por unos estrechos carriles iban a parar a un vertedero en el que se acumulaba la ganga para después pasar al molino que debia separarla del polvo o cuarzo amarillo. Cuando los tres jinetes avanzaban a paso lento hacia los cobertizos, de uno de ellos surgid un hombret6n casi tan alto y cConniclooolks C@©