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Pulp Fiction, 1940 · page 34 of 104

Aventuras de Jim Texas: La herencia trágica — page 34: what you’re looking at

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Aventuras de Jim Texas: La herencia trágica — page 34: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

📄 Transcribed text from this page (OCR, searchable)

Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

—Vengan. Por esta noche no queremos comer nada. Manana trataremos de eso. Nino bostez6 ruidosamente como protesta por la afirmacién de Texas. Le atormentaba un hambre devoradora y aquella perspectiva de ayuno no le agradaba. El dueno les acompano a escoger habitaciones, mientras el mozo trasladaba los caballos al cobertizo. Les fueron ofrecidas dos estancias en un pasillo transversal del piso bajo, pero Texas las rechazo. Las queria, en el piso superior, y ventiladas. Ascendieron y Texas, sin pedir permiso, fue examinando las que encontré al paso, hasta detenerse en una que poseia una gran ventana al fondo, ventana que daba precisamente sobre la corraliza donde se guardaban los caballos. —Fsta y la de al lado—indico Jim. —Medio délar mas—dijo el dueno. —Estas son mas caras. Texas no protest6 por el expolio, aunque Nino se disponia a intervenir ruidosamente y abon6o el gasto, diciendo al dueno: —Venimos muy cansados y vamos a acostarnos. Supongo que este hotel sera tranquilo. —jOh, mucho! Ahora no es época de apreturas. Dormiran como lirones. —Perfectamente. Hasta manana, patron. Cuando quedaron a solas, Nino refunfun6: —Bueno va, manito, creo yo que no hay derecho a esto, ijrepinto!, que ti te mantengas del aire no quiere decir o asi que nosotros hagamos lo mismo. jMaldita sea Sonora! Yo tengo las tripas en las espuelas y la senorita... —Callate, Nino. Ti comeras cuando los demas. Ahora se trata de que no te llenen la barriga de plomo, que es poco digerible. jPreparate que nos vamos! —Cdmo? ¢Y para eso te has dejado robar creo yo, dos ddlares y medio? —Nuestras vidas creo yo también que lo valen. Escucha, carne con ojos. Vas a entrar en el cuarto destinado a la senorita Stella y vas a colocar sobre la puerta una banqueta apoyada al aire, y sobre ella la palangana de hierro sujeta de canto. Ti ya conoces el truco. cConniclooolks C@©