Pulp Fiction, 1940 · page 24 of 104
Aventuras de Jim Texas: La herencia trágica — page 24: what you’re looking at
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tareas. El mejicano no se avenia a ceder este trabajo. Las manos de la joven eran demasiado delicadas para el tizne de las sartenes y él las tenia curtidas por el aire, el fuego y el sol. Durante tres dias, caminaron por semejantes lugares sin que nada "turbase la marcha. Texas habia elegido sitios extraviados pero seguros y confiaba en que hasta dar vista a las inmediaciones del poblado nadie saldria a molestarles. Al tercer dia de viaje, y ya cayendo la tarde, Jim dio orden de detenerse y escalando un pequeno monte, ech6 un vistazo hacia el Norte. A su derecha serpenteaba obscuro y tumultuoso por los aluviones de primavera, el Sacramento. Su curso iniciaba unos virajes bruscos formando recodos violentos y un poco a la izquierda, a unas diez millas del rio, pudo abarcar un conglomerado de casas que se hacinaban en un pequeno llano entre asperezas. Stella le habia seguido aunque con trabajo y Texas al verla a su lado, jadeante por el esfuerzo, pero animosa, plena de colores y de vida, se estremeci6 angustiado y para disimular sus sentimientos, extendidé el brazo diciendo: Aquellas casas forman el poblado de Red Bluff. En algun lugar cercano se esta extrayendo oro que le pertenece por derecho propio. —Bien, pues, iremos a rescatarlo— afirmdé la joven—. No soy egoista, pero me siento avergonzada a su lado. Creo que hago muy mal papel junto a un millonario como usted y aunque mi fortuna sea un grano de anis junto a la suya, al menos que sirva para cubrir mis necesidades. Parecera paraddjico, pero en estos momentos soy mas pobre que una rata y si me viese a merced de mis propias fuerzas, no tendria ni para adquirir una torta de maiz. Texas sonri6 ante las c6micas lamentaciones de la muchacha y advirtié: —No importa, gpara qué quiero yo tanto como me sobra, si no podré gastarlo aunque lo derroche? Si necesita un anticipo de un mill6n, puedo facilitarselo y no se resentiria mi economia doméstica. —Muchas gracias, pero, ;para qué lo quiero yo ahora? Vale mas un rifle y un caballo aqui, que todas las minas de California. Después de contemplar el poblado, Texas anadi6; cConniclooolks C@©