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Pulp Fiction, 1940 · page 84 of 104

Aventuras de Jim Texas: Golpe por Golpe — page 84: what you’re looking at

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Aventuras de Jim Texas: Golpe por Golpe — page 84: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

Luego, para calmar la impaciencia de la muchacha, relat6 sus aventuras y las de Nino, y Stella le escuchaba con el alma pendiente de sus palabras. Luego, en una explosién de reconocimiento, exclamo: —jCuantos peligros y malos ratos estan ustedes pasando por mi! No sé cémo podré pagar en la vida tamanos favores... jMuchas veces, me he preguntado qué seria de mi sin la suerte de haber caido bajo su proteccién! —No se preocupe por eso. Esto esta a punto de terminar. Obligaré a Vera a hacer la restituci6n y luego... —jOh, luego no olvide su promesa, Jim! jLléveme a California a sus posesiones, junto a usted, al lado de Nino, ese gigante tan fiero y tan bueno! No estaré tranquila si no estoy a su lado siempre. jCreo que me moriré de tristeza si usted me rechaza de su lado! Jim tuvo en la punta de la lengua una palabra. Una sola que hubiese calmado sus preocupaciones y hubiese hecho de Stella la mas feliz de las mujeres, pero algo que no supo explicarse, cortd aquella palabra trocandola por otra mas trivial: —Bien, no se inquiete. Ira usted alli y estara mientras quiera estar alli. —jQue sera toda mi vida! —dijo ella con vehemencia. Luego, volviendo a la realidad, anadio: — Donde me lleva ahora, Jim? A Ataflord, Virginia. En la pradera hay un rancho de un amigo mio, donde se repondra de tanta emoci6on. Alli esta Vera. —Y... gtendré que verla? —Pues claro que tendra que verla. Es necesario para que se convenza de que nada puede esperar ya de Zenker y claudique, aceptando mis condiciones. Tiene que hacer una _ restituci6n completa de sus bienes. —jOh!... jSiento una terrible angustia al pensar que tendré que volver a enfrentarme con ella! —Por qué? jCualquiera diria que es usted y no su prima la que ha procedido de modo tan canallesco! —Claro que no, pero no soy de las que gozan humillando a nadie. Quisiera evitarme esta entrevista penosa. —Ni lo piense, Stella. Su prima debe sufrir lo que se merece y nada me detendra para conseguirlo. cConniclooolks C@©