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Pulp Fiction, 1940 · page 69 of 104

Aventuras de Jim Texas: Golpe por Golpe — page 69: what you’re looking at

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Aventuras de Jim Texas: Golpe por Golpe — page 69: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

La luz del dia era un mal enemigo y necesitaba de la noche para realizar una descubierta, acercandose hasta las proximidades del rancho. Descabez6 el sueno hasta ya entrada la noche, y entonces se puso en campana. Diestro en el rastreo, sabia moverse como los indios, a pesar de su corpulencia. Texas le habia ensenado aquel dificil arte con suma paciencia y el mejicano termin6o por asimilarselo completamente. Buscando los arboles mas corpulentos y los lugares mas tupidos de vegetacion, avanz6 dando un rodeo. Los taludes a espaldas del rancho, eran el lugar mas indicado para que se emboscasen los forajidos y alli tenia que buscarles si no habian intentado atn el golpe. Avanzaba entre las tinieblas que los arboles extendian sobre el terreno, cuando a través de un claro de los helechos descubri6é un punto rojizo que le detuvo. Se trataba de la encendida punta de un cigarro, y sonriendo expresivamente murmur6: —jBueno va, manito! Ese pringao se ha jugao el ganote creo yo, a cambio de dos chupadas. Que me claven a los cuernos de una vaca si ese no es el ultima sigarro o asi que se fuma. Se pego a la tierra, y avanzando centimetro a centimetro, como un reptil, se fue acercando al lugar donde el vigilante, sentado sobre una piedra, fumaba placidamente, sin sospechar el peligro. Nino se situ6 a su espalda, luego se incorporé a medias y, mas tarde, salt6 como un tigre. El forajido sintié que una horrible tenaza le aprisionaba del cuello, obligandole a soltar el cigarro, y poco después se veia suspendido en el aire y pataleando falto de respiracion. El mejicano se aparto de aquel lugar sin hacer ruido, y cuando estuvo lejos, solt6 su presa diciendo: —Vamos a charlar un ratito o asi, sapo bilioso. gQué hacias ahi tomando el fresco con lo insano que es de noche? El bandido rezong6o algo inteligible y mir6 con espanto a Nino. A pesar de la poca luz le habia reconocido y un temblor convulso agitaba su cuerpo. — Ves, pelao, cémo el relente te sienta mal? Estas temblando pichoncito mio, pero supongo yo que podras hablar o asi... sD6nde esta ese pringao a quien servis? cConniclooolks C@©