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Pulp Fiction, 1940 · page 37 of 104

Aventuras de Jim Texas: Golpe por Golpe — page 37: what you’re looking at

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Aventuras de Jim Texas: Golpe por Golpe — page 37: Pulp Fiction, 1940

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

arrancaron con brio haciendo tambalearse al fragil vehiculo. Vera movia la cabeza de un lado para otro, con ansia que no podia ocultar, y Texas, con acento hiriente, advirtio: —Mas vale que no confie mucho en ese grupito de jinetes, por si sale usted perdiendo. Le prometo no dejar que se acerquen aqui, pero si lo consiguieran y me viese perdido, usted no se iria con ellos sino después de muerta. Y tras esta amenaza tragica, se volvi6 de cara a los jinetes con las armas preparadas. Los perseguidores, si tales eran, no hicieron intencién de mostrarse agresivos, quiza debido a la distancia, y continuaron galopando con mas brio al observar que el calesin volaba mas que rodaba por la polvorienta senda. Por fin, un estrecho camino lleno de baches se abrio a la derecha, y Nino, con gran habilidad, obligé6 a los caballos a internarse por él, avanzando unas cien yardas. Texas dio orden de detenerse. —Apéate y monta a caballo. No podemos dejarlos detras del coche por si los matan. —jRepinto! —grundé el mejicano—. Si matan a «Rayo», te juro que condimento un guiso con el higado del que le meta una bala y me lo como aunque me envenene. Texas, seguro de que dejaba bien amarrada a Vera, se apeo del calesin y mont6 en «Huracan», colocandose al otro lado de la diligencia. Apenas habian montado, cuando el grupo de jinetes torcia a todo galope por la estrecha senda, avanzando con celeridad. Texas ya no dud6é mas sobre las intenciones de la partida, y desenfundando el rifle orden6: —Atencion, Nino; vamos a preguntarles hacia dénde van y qué buscan. —Bueno, manito, permiteme que sea yo el que haga la pregunta... A lo mejor el muy cochino no me contesta. —Bueno, pues, hazla —repuso irénico Texas. Nino se echo el rifle a la cara, y sin casi apuntar, dispard. Un segundo después, el jinete mas avanzado del grupo salia despedido del caballo, mientras éste seguia. —No te dije? —afirm6 compungido el mejicano—. Soy un cConniclooolks C@©