Pulp Fiction, 1940 · page 74 of 102
Aventuras de Jim Texas: La Emboscada — page 74: what you’re looking at
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pelearse con ellos cuerpo a cuerpo. El bandido que mandaba la partida, exclam6 despectivo: — Qué son cuatro tipos para una docena? Cuando lo disponga bajamos en su busca. —No tan deprisa, Bill —exclamé Zenker—. Yo sé qué clase de enemigos son y tu no. —Me es igual. Me he peleado con lo mas bronco del Oeste y atin estoy Vivo. —Quiza no lo estés esta noche si cometes imprudencias. Tienes en f rente al mejor tirador de toda Tejas. —Bueno, ya veremos quién tira mas aprisa. Para obligar a hacer algo a Texas, abrieron fuego contra la diligencia. Ahora sus tiros eran mas precisos y los proyectiles se clavaban en la caja del coche, pero no lograban alcanzar a los refugiados tras ella. Texas, atentamente, contaba los disparos. Su oido fino y acostumbrado al tiroteo, parecia reconocer el estampido de cada arma, igual en sonoridad a otra y asi, al cabo de un rato, exclamo: —Apostaria a que son una docena. Quiza haya alguno mas, pero no bajan de ese numero. —Fso no es nada, manito, para nosotros —asegur6é Nino—. Lo malo es que esos pringaos no dan la cara jmaldita sea Sonora! Si se decidiesen a bajar ya verian. —Esperemos. Por nuestra parte no hay prisa. Si creen que nos van a sitiar por hambre, se equivocan. Algo tendran que hacer, pero cuantas mas horas pierdan mas en peligro estan de sufrir un grave fracaso. Déjales que se recreen alla arriba, a ver si mientras nos llegan los refuerzos pedidos. Nino, que rabiaba por hallarse cobijado como una rata en aquel lugar, exclamo: —Quiénes diablos seran y cémo se habran enterado de que llevamos el oro? La cosa habia estado muy bien preparada, creo yo. —Y sin embargo..., yo también daria algo por saberlo. —Ya caera alguno y cuando caiga... —,Tu crees? —Te apuesto cinco ddélares contra las orejas de un pringao de esos a que cazo a alguno. —Demuéstramelo. cConniclooolks C@©