Pulp Fiction, 1940 · page 53 of 102
Aventuras de Jim Texas: La Emboscada — page 53: what you’re looking at
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—Espero que no sean mas de ocho dias, Arthur. No te dara mucha molestia. —No digas tonterias, Jim. Esta casa es tan suya como tuya y mia. Vete tranquilo, que aqui se encontrara como en familia. Texas se despidio de la joven con un mudo apret6én de manos. Ella no se atrevid a decir nada por verguenza, pero en el brillo de sus ojos, en los que trataba de contener dos furtivas lagrimas, se adivinaba el sufrimiento interior que sentia por el peligro que él pudiese correr. También él sinti6 una punzada dolorosa al tener que dejarla. Se estaba acostumbrando tanto al roce continuado con ella, que empezaba a preguntarse si no la echaria demasiado de menos el dia que tuviesen que separarse definitivamente. Nino, que era un malicioso y adivinaba los sentimientos que ambos albergaban, refunfuno al salir: —Eres una mala bestia, manito. Si yo tuviera al alcance de mi mano una chula tan requetelinda como esa, iba a andar a tiros por los caminos la estatua de Washington. —jCallate, imbécil! ;Qué sabes tu de patriotismo? —Nada, jrepinto!..., pero sé de esas cosas... jPues pocas mujeres que han perdido el sentido por mi persona! Lo que pasa es que yo no he hecho caso a ninguna todavia, que sino... Y escupi6 despectivo contra una piedra. Silenciosamente regresaron al hotel. Texas no se sentia con ganas de hablar, y Nino, que le conocia muy bien, sabia lo expuesto que era interrumpir sus reflexiones. Tan seguros se creian de posibles contingencias, que ninguno de los dos lleg6 a sospechar por un solo momento que alguien pudiese espiarles, y sin embargo, el tozudo Zenker, que parecia de hierro por lo resistente, se habian convertido en su sombra. Tras de Jim, estuvo en el palacio del gobernador, cosa que le afianz6 en su creencia de que el viaje a San Antonio y aquellas visitas continuadas a los centros monetarios tenian una ligaz6n que debia adivinar, y asi, llegé tras ellos a la casa de las afueras, donde Stella quedo recluida. Este ultimo detalle le advirtid que Texas pensaba salir de Austin en breve y que para maniobrar con libertad se deshacia de la muchacha, y una llama de salvaje alegria brill6 en sus ojos. cConniclooolks C@©