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Pulp Fiction, 1940 · page 50 of 102

Aventuras de Jim Texas: La Emboscada — page 50: what you’re looking at

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Aventuras de Jim Texas: La Emboscada — page 50: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

— Yo? —Acaso cree usted que no poseo informes? He recibido uno muy completo del capitan de los batidores, en el que me da cuenta de todo. —Lo dudo. Porque puedo afirmar que se habra callado modestamente los actos de valor que realiz6. Yo apenas si intervine a ultima hora, y, en cambio, le lancé a semejante aventura, que le costé recibir dos heridas. Espero que le sea tenido en cuenta. —Asi sera, puesto que usted lo afirma y lo desea, pero usted... —Yo sdlo hice desbrozar el camino de lodo. Creo que, después de la redada de anoche, las posibilidades de éxito seran el doble. —Yo también lo creo, y para ello he hablado con el director del banco. Todo esta conforme, y solo falta fijar la fecha que nos parezca mejor para el traslado del oro. El director del Banco de San Antonio me indic6 que a partir de pasado manana, cuando queramos. —Fstoy a sus Ordenes. —Pues tiene usted carta blanca para maniobrar. Los detalles quedan a su iniciativa. —Poco tengo que hacer. Aquel buen hombre ha estado en todo y lo tiene formidablemente organizado. Si se malogra, no acierto a explicarme por qué podra ser. —Tanto mejor. ¢Cuando sale usted para alli? —Manana por la noche. Antes tengo que resolver aqui un asunto. —Digame qué gente necesita. —Nadie; es mejor. Llevo conmigo quien vale tanto como yo, Opino que cuanta menos gente intervenga mas seguridad y menos llamaremos la atencion. —De todas formas, dos personas, por valientes que sean, me parecen pocas. Le recomiendo un californiano que tengo como empleado en aquel banco, que se distinguid enormemente en la guerra. Es fuerte como un toro y valiente como un le6én. —Le acepto. Ya me lo presentara cuando vayamos a salir. —Bien; me pondré en comunicacién con San Antonio y le avisaré al hotel. De momento, le dejo libre. —Gracias. Voy a dedicarme a resolver mis propios asuntos. Texas regresO al hotel y, anochecido, hizo algunas visitas a cConniclooolks C@©