Pulp Fiction, 1940 · page 44 of 102
Aventuras de Jim Texas: La Emboscada — page 44: what you’re looking at
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mitad de la calle, y Texas, volviendo a alcanzar un nuevo tejado, continuo su limpia, que adquiria caracteres dramaticos. Cada estampido de su revolver era un forajido cayendo al vacio, y asi lleg6 hasta un lugar donde debajo de él crepitaban los disparos intensamente. Se asomé con precaucién, descubriendo a un grupo que apresuradamente habia construido una especie de trinchera con cajones y barriles vacios, y, escudado en tal parapeto, traia en jaque a sus enemigos, no permitiéndoles avanzar ni desde arriba ni desde abajo. Gente bronca y de pésimos antecedentes, sabian lo que les esperaba si se rendian, mucho mas después de haber hecho frente a la Ley, y se defendian sanudamente disparando con furor. Texas se orient6 por la intensidad de los fogonazos, y, cargando sus dos revoélveres, extendi6 los brazos y empez6 a disparar con sana. Los forajidos, sorprendidos por aquel ataque inesperado desde las alturas, creyeron que éstas habian sido tomadas por los batidores, y desorientados, sufriendo los mortiferos efectos de los disparos de Texas, se diseminaron como lobos acosados, buscando la huida a través del intenso fuego de los policias. Varios cayeron en el ataque, otros pudieron romper el cerco, no sin llevar en sus carnes la mordedura del plomo; algunos tuvieron que luchar cuerpo a cuerpo con los representantes de la Ley para vencer o ser vencidos, y, después de una intensa y dramatica lucha, y cuando ya empezaba a alborear, la redada se dio por conclusa. Cuando el capitan, al que se le habia unido Texas, hizo una requisa aprovechando la indecisa luz de la manana, la calle ofrecia un aspecto siniestro. Muchos cuerpos aparecian rigidos y atravesados, empunando aun rabiosamente sus mortiferos «Colts»; otros se arrastraban sangrantes pidiendo ayuda; algunos se habian refugiado en los establecimientos y eran sacados como conejos asustados, mientras mesas, banquetas, algun mostrador arrancado violentamente, cajones y barriles aparecian destrozados, después de haber servido de parapeto a los rufianes. En el cuartelillo se hallaban recluidos mas de cuarenta individuos de pésimos antecedentes y algunos de los mas destacados cConniclooolks C@©