Pulp Fiction, 1940 · page 43 of 102
Aventuras de Jim Texas: La Emboscada — page 43: what you’re looking at
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incorpor6é y a todo correr alcanz6 la entrada de la calle principal, donde una pareja le encanon6, pero, dandose a conocer, pregunt6: —D6nde esto el capitan Thompson? —Alla abajo, en medio de la trifulca... Eso en el supuesto de que viva atin —afirmo uno de los policias. Jim avanz6 pegado a las fachadas, guiandose por el resplandor de los fogonazos, hasta unirse a los policias, mientras llamaba a gritos al capitan. Este, que habia recibido ya un arafiazo en la frente, se acercéd, diciendo: — Qué diablos hace usted aqui? —Compartiendo su suerte, Thompson. Yo le he embarcado en este brulote y debo correr el temporal con usted. —Pues no creo que sea bueno aseguro el policia. —Lo que mas me retrasa son esos coyotes que se han posesionado de las alturas. —Bien, déjemelos a mi —asegur6 Texas—. Diga a sus hombres que no disparen a lo alto, por si me dan a mi. Yo se los iré arrojando a la calle. Retrocedié hasta la entrada y, penetrando en uno de los garitos que ya habian sido desalojados, buscé la subida al tejado hasta alcanzarla. Ya arriba, buce6d con la mirada. Cerca no habia ningtn emboscado, pero algunos edificios mas adelante cobijaban tres o cuatro francotiradores que, tumbados de modo violento sobre el inclinado vano del tejado, disparaban hacia la calle. Texas avanz6 cautelosamente, y cuando lleg6 a un sitio desde el que podia dominar bien a sus contrarios, se peg6 al tejado y disparé con rapidez pasmosa. Un triple grito de dolor rasg6 las tinieblas. Uno de los emboscados rod6 como una pelota a la calle. Los otros dos se irguieron intentando escapar, pero, perdiendo el equilibrio, cayeron también al vacio, mientras Texas, sonriendo humoristico, continud avanzando. Atn elimin6o a otro par de emboscados antes de llegar al limite de la solucién de continuidad de los edificios. La préxima calleja cortaba la fila y tenia que descender para volver a empezar. Lo hizo sin contratiempos. Los policias, aunque penosamente, continuaban avanzando, acorralando a los que atin se defendian a cConniclooolks C@©