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Pulp Fiction, 1940 · page 34 of 102

Aventuras de Jim Texas: La Emboscada — page 34: what you’re looking at

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Aventuras de Jim Texas: La Emboscada — page 34: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

victima, anadio: —Capitan, estoy comisionado por el Gobierno para cumplir una delicadisima misi6n cuyo secreto no me es dado revelar por el momento, y quiero hacerle constar que, para el mejor éxito de la empresa, hay aqui unos cuantos indeseables destacados a los que convendria tener encerrados al menos durante quince dias. Creo que no le faltarian a usted motivos para capturarles. —Desde luego que no —afirm6 el policia—; pero usted conoce a esos tipos. Saben lo que les puede esperar cuando son cogidos. Algunos, temerosos del cordel, prefieren morir matando, a entregarse. Estas redadas suelen costarme casi siempre algunos hombres. —Lo comprendo, pero no le miento si le aseguro que el asunto es de sumo interés nacional. Merecia la pena hacer un esfuerzo, y conste que, aunque poseo plenos poderes para mandar, no lo hago, sino que insinto la conveniencia de ello. —Bien, voy a complacerle. Sé que habra una batalla campal en San Antonio, pero acaso esto sea conveniente. Si suprimimos unos cuantos destacados, el resto se asustara, desperdigandose por la region. —En ese caso puedo citarle algunos nombres muy interesantes. Por ejemplo, «El Tardo», «El Leproso», «El Explorador» y «El Buche», aparte de otros varios. —jBonito cuarteto me cita usted! —coment6 el policia—. Creo que tengo algunas cosas contra ellos. —Pues hara usted una buena limpieza y facilitara mi labor. —En ese caso cuente con ello. Manana por la noche daré una buena batida. Prepararé mis mejores hombres. —No me presto a ayudarle, porque hay un gran interés en que pase desapercibido. Mi nombre es un iman, y mas de uno podia interesarse por mis actividades, cosa que necesito evitar. —No es preciso. Poseo gente de agallas para ello. —Pues en los garitos de «Texas Street» cazara usted a lo mas florido de esa carrona. Texas se despidié de él, pero el capitan no quiso dejar que se aventurase solo por las calles de San Antonio a tales horas, después de lo sucedido, y destac6é cuatro hombres que siguieron sus pasos OjO avizor. cConniclooolks C@©