Pulp Fiction, 1940 · page 79 of 102
Aventuras de Jim Texas: El monstruo — page 79: what you’re looking at
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callejas que unian ambas calles de un lado a otro, hasta que al alcanzar una proxima ya a la carcel, descubrieron un grupo de jinetes apostados hacia el promedid de ella. La distancia no permitia apreciar quiénes eran, pero Texas, animado de un fuerte presentimiento, exclam6: —Apostaria la cabeza a que son esos. Zenker debe estar entre ellos. —Pues al galope —exclamé Born—. Si nos presentamos por la espalda y por sorpresa, casi seguro que les batimos. Texas, dejandose llevar por el deseo de Born, no lo pensé mas y lanzo su caballo por el callején, seguido de sus dos amigos, que no querian permitirle que se expusiese él solo. No se habian equivocado. El grupo alli apostado era el perteneciente a Zenker, el cual, adelantado hacia el esquinazo de la otra calle, atisbaba ésta en espera de ver aparecer por ella a sus tres enemigos. El furioso trote de los caballos de Texas, Born y Nino le obligé a volver la cabeza y su aguda vista reconoci6 al instante las cabalgaduras. Rabioso y acometido de un enorme panico, se_ revolvid, aullando: —jDisparad! jDisparad, malditos! jSon esos! Los mormones, cogidos de sorpresa, vacilaron un momento, tiempo justo para que los tres audaces aventureros, empunando sus revolveres, disparasen rabiosamente sobre el grupo que se amontonaba en la estrecha calleja. Los primeros disparos fueron mortales. Tres hombres cayeron gravemente heridos y dos recibieron las caricias del plomo intentando disparar, pero de nuevo tronaron los revélveres de Texas y sus companeros, y otros dos cayeron de los caballos. Zenker, desde el esquinazo de la calle, disparaba rabiosamente tratando de ayudarles, pero, debido a la sorpresa y el nerviosismo, los disparos fueron imprecisos. Angustiosamente se dio cuenta de que, en lugar de sorprender, habia sido sorprendido. Los hombres en quienes confiaba habian caido fulminados por los disparos de aquellos tres demonios invulnerables, y, considerandose perdido, no pens6 mas que en su salvacién. Clav6 cruelmente las espuelas en los ijares de su caballo, cConniclooolks C@©