Pulp Fiction, 1940 · page 27 of 103
Aventuras de Jim Texas — page 27: what you’re looking at
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que estaban clavados en él con odio infinito le solivianto. Bruscamente dio dos pasos, y el reflejo del farol ilumin6 un rostro feroz, contraido por una mueca de rabia espantosa. Era un rostro satanico que revelaba toda la maldad y la crueldad que albergaba su alma. Nino qued6 un momento presa del mayor asombro, y luego, de un modo inconsciente, rugid: —jZenker!... jMaldita sea toda tu alma! De un rabioso impulso trat6 de arrojarse sobre él. Estaba también reciamente maniatado y tirado en el piso de la cueva, sin medios de resistencia, y el mejicano, sin recapacitar que nada podia hacer para vengarse de él, intent6, aunque sdlo fuese con el peso de su cuerpo y sus dientes de acero, destrozarle. Pero rapidamente los guardianes se arrojaron sobre él, asiéndole fuertemente, sin dejarle avanzar a pesar de sus sacudidas, mientras, rabioso, rugia: —jDejadme!... j;Dejadme un momento no mas o asi, y luego hacedme pedazos, si queréis, pero permitidme que haga, tiras de esa sucia carrona, maldito sea su asqueroso esqueleto!... Los vigilantes luchaban como fieras por empujarle fuera del agujero, pero Nino, echando espuma por la boca, se resistia, y, escupiendo ira, seguia gritando: — Con que asi paga el diablo a quien le sirve, no es eso, asquerosa alimana de albanal? :Qué creias, que no te iba a llegar la hora de que alguien te diese tu merecido, por chacal y reptil venenoso? j;Oh, c6mo me voy a divertir viéndote balancearte en un arbol a mi lado! jCréeme que si asi es, me iré contento al infierno contigo, porque pienso perseguirte durante todo el viaje hasta que no llegue alli ni una particula sana de tu podrido espiritu! jTraidor, asesino, canalla, cobarde!... Zenker, pues, en efecto, él era su companero de prisién, le fulminaba con su mirada viscosa, que semejaba la de los reptiles cuando atraen a los pajaros, pero Nino sdlo veia en él al enemigo odioso, por cuya vida hubiese dado la suya con placer. Por fin, pudo ser empujado fuera de la cueva, pero antes de salir egrito: —Preparate, Zenker, preparate..., porque si vuelvo a estar junto a ti, aunque tenga que hacer saltar cadenas de un metro de espesor, cConniclooolks C@©