ComicBooks.com Register / Loginit's free!

Pulp Fiction, 1940 · page 22 of 103

Aventuras de Jim Texas — page 22: what you’re looking at

📖 Open the full issue in the page-flip reader →
Aventuras de Jim Texas — page 22: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

📄 Transcribed text from this page (OCR, searchable)

Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

erguirse, Nino, que bramaba horriblemente, sonrid con salvaje alegria. En medio de su desesperaci6n, le satisfacia comprobar que, a pesar de la desigualdad de la lucha y de pelear trabado por el lazo, habia medio derrengado a una docena de mormones. El mejicano, ahogandose de rabia, rugia: —jPringaos del demonio, hijos de chacal tinoso!... gPor qué no peledis cara a cara o asi con un hombre como yo?... Sucias alimanas, jmaldita sea Jalisco!, habéis necesitado de un truco y reuniros en bandadas como los lobos rabiosos para inutilizarme. jSois unas ratas de albanal sin dos dedos de valor!... Soltadme, jmalditas sean vuestras asquerosas tripas! Soltadme, y pelead todos contra mi sin ventaja, y veréis como os hago pedacitos asi con mis manos, jmaldito sea vuestro corazon! Uno de los mormones, que presentaba dos regulares brechas en la frente, producidas por sendos golpes en la pared de roca, cometi6 la imprudencia de colocarse frente al caido cuerpo del mejicano, al tiempo que rugia: —jCallate ya, animal del desierto, 0 te coloco el revélver en la boca y te la vuelo de un tiro! Y, al lanzar la amenaza, se inclind, mostrandole el revélver, que acerco a su rostro. Nino, fuera de si, encogi6é las dos piernas, que tenia reciamente ligadas entre si, y de una violenta flexi6n de rodillas las estir6é con violencia aterradora, plantandolas tragicamente sobre el pecho del mormon. Un horrible crujido advirti6 a los testigos de la hazana que la caja del pecho del imprudente se habia hundido, quebrada como un coco, al tiempo que, por la terrible fuerza del impacto, salia despedido hacia atras, como si una invisible y poderosa mano le hubiese arrastrado de un magno zarpazo. El cuerpo, proyectado hacia la salida, encontr6 en su trayectoria otro que le estorbaba, y lo empuj6 por delante de él, lanzandole contra un _ saliente del talud, donde choc6d tragicamente, estrellandose en él, mientras el mormén que le habia empujado terminaba su dramatica carrera triturado como un conejo a la misma entrada de la fisura. Un alucinante coro de rugidos de indignaci6én se elevé, emitidos por las gargantas de aquellos feroces sectario, y todos llevaron las cConniclooolks C@©