Pulp Fiction, 1940 · page 64 of 103
Aventuras de Jim: Texas—Los Angeles del Averno — page 64: what you’re looking at
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raya por si intentaba algun truco. —D6nde se esconde Young? —En la Big Mountain, a quince millas de aqui. Alli, en un lugar al que no he ido nunca, porque sdlo le conocen Lane y dos o tres mas, tiene un excelente refugio entre lo mas abrupto de los penascales. Sé que es un lugar dificil de localizar. Con él tiene varias de sus mujeres, y por alli se esconden bastantes adeptos a nuestra secta. Matenme, si quieren, pero no puedo darles mas detalles. —Y Lane, :d6énde esta? Lorit parecid dudar un momento. En realidad, no dudaba, sino que fingia. Habia dejado que sus enemigos llevasen la amenaza hasta el limite, para dar mas teatralidad al golpe que intentaba. Si le salia bien, no tardaria en cobrarse el mal rato que le habian hecho pasar. Texas, observando su vacilacion, ordeno: —jBorn, el hierro antes que se enfrie! Pero Lorit retrocedi6 hasta la pared, suplicando: —No, lo diré, y que sufra los mismos tormentos que yo estoy sufriendo por él. Y, senalando el pasillo, exclaméo: —Al final de este pasillo hay una estancia disimulada. Aqui esta la lave. Dentro le dejé durmiendo cuando bajé a la herreria. Texas tomo la llave y ordeno: —Born, sujétele bien por un brazo y hagale avanzar con nosotros. Vamos a ver si es cierto que la casualidad nos ha puesto a ese tigre entre las manos. Con la llave empunada y el revolver presto a disparar, avanzo. Born habia tomado por un brazo a Lorit y le empujaba por delante de él, sujetando el hierro atin candente, amenazaba con él al herrero. Texas se acercé con sigilo e introdujo la llave en la cerradura, que se disimulaba con un trozo de friso de madera que tuvo que girar a un lado. Cuando la llave quedo corrida, empuj6 suave pero reciamente la puerta y la abrio. En aquel momento un rugido de feroz alegria broté en los resecos labios de Lorit, al tiempo que como un tigre se revolvia tratando de arrebatar el hierro de manos de Born, y del interior de cConniclooolks C@©