Pulp Fiction, 1940 · page 6 of 103
Aventuras de Jim: Texas—Los Angeles del Averno — page 6: what you’re looking at
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recorria el perimetro de la glorieta como si buscase algo que debia encontrar en ella. Todas las tardes, sobre la misma hora, mientras Stella, aun resentida del laborioso alumbramiento que habia tenido, debido a los muchos sobresaltos sufridos, descansaba blandamente, y Texas se ocupaba de poner en orden los asuntos de la hacienda, Vera, dominada por una inquietud que no podia dominar, se retiraba a aquel manso rincoén de la glorieta a cuidar del pequeno Abraham, nombre que, después de larga discusién, habia sido adjudicado al hijo de Texas, como recuerdo y homenaje al gran politico Abraham Lincoln, el mas humano y sensible de todos los politicos de Norteamérica. Hubo un pugilato sobre si debia llamarse Jorge como Washington, o Abraham como Lincoln, pero la votacién fue decidida por Boni, que apoy6 a Vera, la que, con él, debia apadrinar al heredero de los Texas. Ya habian transcurrido dos meses desde que se celebrara la ceremonia del bautizo. Stella se reponia con cierta lentitud, pero ya se encontraba casi bien, y el vastago engordaba como un ternero y se hallaba muy a gusto bajo la tutela de su madrina, que habia encontrado en atender al pequemo un remanso de paz para las inquietudes espirituales que le atormentaban. El retorno de los héroes habia prodigado la calma y la paz en el rancho. Stella se sentia ahora la mas feliz de las mujeres. Daphne, camino de imitar a Stella en su misidn de dar un heredero al cicl6peo Nino, habia recobrado el color y la alegria, olvidando al monstruo que amenazara con truncar su vida y su juventud para siempre; y solo Vera, triste, solitaria, realizando esfuerzos para que nadie se diese cuenta de sus interiores sufrimientos, veia desarrollarse a su lado la alegria y la felicidad, sin que pudiera mantener la esperanza de alcanzarla algun dia, como la habian alcanzado aquellos seres tocados por la mano de la desgracia y arrancados de ella por la audacia, la valentia, el tes6n y la nobleza de aquellos dos seres bravos como ninguno. Sin embargo, algo vino a infiltrar en el espiritu de Vera un poco de alegria y sedante para su alma, y fue la presencia en el rancho de Born, el cual, invitado por Texas a descansar a su lado una temporada, habia apadrinado al pequeno en unidn de la joven, y cConniclooolks C@©